Alimentación humana

El problema

El tema de la Alimentación humana en la Historia universal no es catastrofista en si mismo) Catástrofe maltusiana, tal como predecía Thomas Malthus.

Desarrollada la tecnología de la agricultura, no depende la penuria de la población de la escasez de recursos, sino de la organización de estos recursos. Un Desarrollo sostenible, que básicamente es no dañar el medio ambiente, también es que este desarrollo llegue a todos o reparto equitativo de riqueza; pero no es tan simple el paradigma del desarrollo.

La vía de solución estaría en la organización de los recursos o una logística de industrialización y distribución o de la adecuación del medio ambiente para/de la alimentación humana. Tiene un planteamiento dentro de la Ecología humana en el ámbito de la Organización social o de la Estructura social, porque los condicionantes son estructurales, no son circunstanciales o coyunturales.

No es ya problema de productividad del equipo productivo o almacenamiento o distributivo. En un planteamiento neocapitalista no se agota así la cuestión. Otro acercamiento al tema han sido los enfoques de organismos internacionales, que se han ido sucediendo, para problemas de subdesarrollo.

Pero muy esencialmente tiene que ver con valores prioritarios sobre la dignidad humana dentro de las Organización sociales.

Su medida

La Teoría de Malthus, según algunos aun esta por cumplirse o puede todavía ser cierta: la población crece geométricamente o exponencialmente y los alimentos aritméticamente o linealmente.

Es el tema de la superoblación. La otra segunda cuestión, igualmente importante, que se planteo: Hay límites derivados, que incidan en el desarrollo y en el progreso de la humanidad y que fomentan el conflicto social y no seria su causa el poder establecido sino la escasez.

Una acumulación de datos, principalmente estadísticos, es necesaria y aquí se citan algunos. Por otra parte, los niveles de desarrollo o de pobreza de la población, en relación a la alimentación, se puede medir con el coeficiente o ley de Engels, que se elaboro por la misma época, y que se calcula actualmente dividiendo los ingresos totales de la familia por los gastos de alimentación y que es optimo cuando es menor de 20 % y que en países en desarrollo puede ser alrededor del 50 %.

Es un porcentaje sobre los salarios medios, que a su vez es modificado por la composición de la población activa, efecto Halbwachs, y completado por otras leyes como la de Fourastie: el 50% de una hora de trabajo es el precio de un kilo de pan. Lorenz y Gini también aportan análisis de coeficientes gráficos.

Obviamente, según el estado actual de la cuestión, con tecnologías muy superiores, tanto de producción, de almacenamiento, como de distribución, ha hecho que aun no sea cierta la advertencia de catástrofe maltusiana, aunque si lo es en muchas regiones del mundo inmersas en un circulo vicioso de bajas expectativas y esto lo es para los dos términos de la teoría de la catástrofe maltusiana.

En cuanto los coeficientes deben ser matizados por componentes culturales y la productividad de los sistemas económicos, locales o regionales; pero tiene valor como índice en un indicador de pobreza u otros tipos de penuria, donde así se utiliza también para hacer comparaciones como índice de desarrollo.

Es una buena medida de la descripción de aspectos estructurales en el sistema social de un grupo o población en un tiempo dado, pasado o presente.

Existen las prioridades sociales de los consumidores, que van variando los componentes de su cesta de la compra y por ende más aun el IPC de forma uniforme por trasvase de recursos y por ello es complejo establecer una canasta de forma generalizada.

A niveles salariales óptimos se consume menos porcentaje en alimentación ‘pero más en dinero’. La mala interpretación de esto puede distorsionar la aplicación del coeficiente: presupuesto/alimentación. Esta obviedad se ve en otros indicadores o índices como el IPC y las Encuestas de presupuestos familiares.

El espacio social o espacio inteligente y el tiempo social o tiempo evolutivo, es mejor explicado en términos aritméticos de medida o con estadísticas e indicadores.

Existe una fuerte correlación entre el consumo de alimentos feculentos, proteínas, calorías totales y cereales, y niveles de pobreza por ingresos económicos familiares, con medios de producción sin personas cualificadas para desarrollar una mayor productividad de los recursos y por tanto con salarios muy bajos, lo cual cierra el circulo de pobreza: sin industrialización y comercialización de los alimentos o muy primarias.

La población trabajadora debería por tanto ser mínima en agricultura y máxima en servicios. Pero en el medio urbano los que están mal están peor que sus similares en el medio rural, pues el suburbio es una disfunción. Se observa una nueva distribución de los sectores en el desarrollo del urbanismo, que a la vez es causa y fin de estos cambios. Las dietas son modificadas y mejoradas en este proceso por la mayor oferta y que significa una real protección de los consumidores.

El cambio de hábitos alimenticios modifica la elasticidad de la demanda, porque alimentos considerados de lujo ya son de uso corriente, pero todo esto solo sucede al aumentar los niveles de vida por las rentas salariales más altas. El efecto en el mercado es producción abundante, barata y normalizada en calidades y variedades.

Aparecen los supermercados que han homogeneizado temas de alimentación en la antigua dicotomía urbano-rural, que esta siendo obsoleta, por las variaciones en el tiempo social y en el espacio social, con sus redes de distribución y una información (publicidad) mas orientada a dar servicios, variedad y calidad.

El planteamiento

La mejora del rendimiento de los presupuestos familiares incluye ahora mas diversificacion de los gastos y aumento del ahorro, que a su vez condiciona y optimiza el sistema economico/financiero de la comunidad u organización social. Las personas individuales o en familias mal dotadas deben tener prioridad eventualmente en política asistencial a un nivel de efectividad medio.

El antiguo dicho ‘no le des un pescado, dale algo para pescar’ no parece que funcione. Son factores estructurales los que condicionan el consumo en alimentación humana, por tanto las políticas no son tan sencillas como se presume. Son las modificaciones paulatinas, y dinámicas, de oportunidades de trabajo en tecnologías o industrias o en el Medio ambiente.

En algunos casos y de una forma dramática, ‘la educación es la llave’. Algunas importantisimas situaciones, que tienen una presencia maximizada, ya de origen histórico post colonial o como resultado o secuela de una catástrofe natural, requieren una aplicación mas universal y gestionada por los organismos internacionales, públicos y privados, ya existentes y trabajando.

Hay además componentes culturales y psicológicos, según tipo ocupacional y clase social, que son igualmente importantes que los económicos y que también condicionan otros niveles no alimentarios, como son la libertad y la promoción o el tiempo libre y la cultura, para lo cual hay que liberar recursos en el presupuesto familiar y ya se esta especificando en el aumento de las clases medias bajas, que se están ubicando en espacios sociales cada vez mas inteligentes como son los nuevos suburbios de los extensos anillos periféricos de las ciudades, que duplican a la misma ciudad.

Fuente: Wikipedia