Antiguo Egipto

Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del Río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, escapando de la desertización del desierto del Sahara.

Las primeras comunidades hicieron habitable el país, y se estructuraron en torno a aldeas llamadas nomos. Pasado el tiempo y tras muchas guerra los nomos se unieron en dos naciones, el Alto Egipto y el Bajo Egipto, para quedar finalmente unificados por Menes hacia el año 3100 a .C., transformándose éste en el primer faraón.

Prehistoria

El reino del norte tenía su capital en la ciudad de Eb, su deidad era el halcón Horus, su corona era roja, y su símbolo era la abeja. El reino del sur, tenía su capital en la ciudad de Nekhen, se deidad era también el halcón Horus, su corona era blanca y su símbolo era la planta de la caña.

Durante el cuarto milenio, tenemos conocimiento de un rey llamado el rey Escorpión, que consiguió unificar el país desde el sur venciendo al norte. Alrededor del año 3100 a .C. El rey Menes, también desde el sur consiguió vencer a los gobernantes del norte, unificar las dos tierras y formar la primera dinastía: con él empieza el Egipto de los faraones.

Historia

La Historia del Antiguo Egipto se divide convencionalmente en 30 Dinastías, según la narración del historiador antiguo Beroso.

Reino Antiguo

La primera etapa es llamada el Reino Antiguo Egipcio. Inicialmente la capital estuvo en Tinis, pero se trasladó a Menfis durante la III Dinastía.

En ella comenzó la costumbre por construir pirámides, gracias al Faraón Zóser o Djoser, pero durante la IV Dinastía , con Keops, Kefrén y Micerinos, fue cuando se construyeron las pirámides más altas.

Sin embargo, el esfuerzo económico invertido en ellas determinó que durante el gobierno de Pepi II, el poder del Estado se hundiera y Egipto cayó en una suerte de anarquía feudal.

Reino Medio

Hacia el año 1750 a .C., los guerreros de la ciudad de Tebas unificaron Egipto por las armas, fundando el Reino Medio Egipcio. En éste, Egipto vivió una época de paz y armonía, aunque su espíritu inicial (presidido por el concepto de ma’at) se vio quebrado.

El Reino Medio se hundió por obra de invasores extranjeros venidos de Siria, los hicsos. Estos dominaron el Delta del Nilo (es decir, el norte del país) durante unos cien años, tratando a los reinos del sur como simples vasallos o tributarios suyos.

Finalmente, bajo la guía de Amosis, fundador de la Dinastía XVIII , los egipcios se sublevaron y echaron a los hicsos de regreso al Medio Oriente, en donde los cercaron y exterminaron por completo ( 1580 a .C.). Surgió así el Reino Nuevo Egipcio, que por primera vez abandonó su política aislacionista para involucrarse en los eventos políticos de Medio Oriente.

Reino Nuevo

El Reino Nuevo prosperó bajo varios faraones competentes, hasta que llegó al poder Amenofis IV (1377 adC-1358 adC), el cual tomó el nombre de Ekhnatón (Akenatón), que significa “agrada a Atón”, e intentó promover una reforma religiosa en torno a un nuevo culto, monoteísta, el Atonismo, en torno a un Dios-Sol llamado Atón. Atón se simboliza con un gran disco solar alado.

Erigió la ciudad Aket-Atón (después El-Amarna), consagrada al dios Atón, donde se retiró para adorar a su dios. Hizo construir templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al aire libre.

También promovió un cambio muy importante en el arte.

Junto a Akenatón, reina como gran visir “Irso sirio”. Algunos historiadores lo han identificado con el José bíblico (Génesis), lo cual explicaría la irrupción del monoteísmo en Egipto, por influjo hebreo.

Coincide asimismo con la prohibición de los sacrificios en los templos, expropiación del latifundio durante los siete años de hambre suministrando trigo a cambio de la propiedad, quedando todo el país en manos del faraón, que después arrienda el terreno a cambio de la quinta parte de la cosecha.

El enfrentamiento de Akenatón con las clases sacerdotales degeneró en una sangrienta guerra civil. Durante su reinado, Egipto perdió Canaán, que pasó a manos de amorreos e hititas.

Tras el breve reinado de su yerno Sakare, subió al poder otro de sus yernos: Tutankhatón, que significa “la vida de Atón ya es perfecta”.

Abandona el culto a Atón y se reconcilia con los sacerdotes de Amón, cambiando el nombre por el de Tutankhamón, restituyendo el culto tradicional politeísta. Murió con unos 20 años de edad, tras 9 de reinado (1358 adC-1349 adC). Le sucede Aï (Aya) un antiguo cortesano de la corte del fallecido Akenatón. Gobernó durante 5 años (1349 adC-1345 adC).

El general Haremhab (1345 adC-1318 adC). Reorganiza el ejército.

Paramsés, bajo el nombre de Ramsés I, que significa “Ra le dio la vida” reinó año y medio (1318 adC-1317 adC). Procedía de una prestigiosa familia militar, del entorno de la ciudad hicsa de Tanis-Avaris.

Su hijo, Sethi I, cuyo nombre hacía honor al dios Seth, mantiene sin embargo como dios principal a Amón, sobre los dioses Ra, Ptah y Seth. Reconquista Palestina, Líbano y Kadesh, no pudiendo llegar hasta el río Éufrates debido a la oposición de los hititas.

Su hijo, Ramsés II, intentó continuar con la expansión egipcia por Asia, pero debió llegar a un acuerdo con el Imperio Hitita, tras la batalla de Kadesh. A pesar de los numerosos bajorrelieves que la consideran una victoria aplastante del Faraón Ramsés II, la historiografía moderna, considera que el enfrentamiento con Muwatalli, el rey hitita, acabó en “tablas”.

Una vez fallecido, su sucesor Ramsés III debió habérselas con la avalancha de los conocidos como Pueblos del Mar y de los libios, contra los cuales se defendió con relativo éxito. Mantuvo la integridad del estado egipcio, pero quedó reducido a sus límites tradicionales, es decir a ambos márgenes del río Nilo, perdiendo su influencia en Asia.

Dominación extranjera

A partir de entonces, Egipto fue dominado sucesivamente por varios pueblos, incluyendo a los libios, los nubios, los asirios, y los persas, con sólo un breve respiro tras la restauración emprendida por Psamético, y que derivó en el Reino Saíta.

Finalmente, después de la conquista del país por Alejandro Magno y la muerte de éste, su general Tolomeo Soter se apoderó del país, e instauró la dinastía Ptolemaica.

Esta dinastía de origen macedónico se egipcianizó rápidamente, y gobernó entre los años 306 y 31 a .C. Su último gobernante, Cleopatra VII, fue la famosa amante de Julio César.

Después, el Imperio Romano conquistó Egipto por la fuerza de las armas, pasando a sus sucesores bizantinos tras la partición del Imperio, el año 395, y permaneciendo en sus manos hasta la conquista árabe del año 640.

En cuanto a la cultura egipcia propiamente tal, vino a desaparecer hacia el Siglo VI, cuando desaparecen de la Historia los últimos sacerdotes de Isis, en un templo ubicado en la isla de Filé, perdiéndose así el último resto de la antigua grandeza egipcia.

Fuente: Wikipedia