Arete (filosofía)

ARETÉ en la antigua grecia La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser; lo fundamental en ella es la belleza.

Al principio la educación estaba reservada para una pequeña parte de la sociedad, los nobles, pero luego se convirtió en un bien universal y en una norma para todos.

El tema esencial de la historia de la educación griega es más bien el concepto de areté, que se remonta a los tiempos más antiguos.

El castellano actual no ofrece un equivalente exacto de la palabra, una palabra aproximada podría ser “virtud”. Homero es el testimonio más antiguo de la cultura aristocrática helénica con las dos grandes epopeyas: la Ilíada y la Odisea.

El término areté es usado con frecuencia por él. No sólo los nobles tienen areté, también la tienen los dioses, el único que carece de ella es el hombre ordinario.

Homero entiende por areté la fuerza y la destreza de los guerreros o de los luchadores, ante todo el valor heroico.

La Odisea reconoce otros valores como la prudencia y la astucia, pero son valores inferiores a la areté. Una característica del hombre es en Homero el sentido del deber.

Intimamente unido a la areté se halla el honor. Para Homero y el mundo de la nobleza de su tiempo, la negación del honor era la mayor tragedia humana.

El honor es el premio de la areté, la soberbia resulta la sublimación de la areté, pero de ello resulta también que la soberbia y la magnanimidad es lo más difícil para el hombre.

ristóteles descubre una de las raíces originarias del pensamiento moral de los griegos. Su alta estimación del amor propio, así como su valoración del anhelo de honor y de la soberbia, proceden del ahondamiento filosófico lleno de fecundidad en las intuiciones fundamentales de la ética aristocrática.

Fuente: Wikipedia