El vocablo significa cruzamiento biológico entre individuos
pertenecientes a razas diferentes, y por extensión a la mezcla de
culturas diferentes, aunque para esto último se utiliza la palabra
«aculturación» y con más propiedad la de «transculturación».
Mestizo se denominó en la América colonial al hijo
de un español y una india, y en términos amplios, a quien descendía de
ancestros españoles e indígenas en algún grado, por lo que el mestizaje
calificó usualmente el intercambio entre españoles e indios, si bien el
término es igualmente válido para cualquier otro tipo de cruzamiento
biológico interétnico. De aquí que el término «raza» sea tan
controvertido, ya que no existe ninguna pura o propiamente dicha. Se
acepta no obstante la existencia de 3 grupos raciales, que son los
caucasoides o blancos, los mongoloides o amarillos, y los africánidos o
negros, pero es imposible establecer subdivisiones raciales dentro de
ellos, como han pretendido algunos planteamientos políticos racistas.
Los 3 troncos raciales se han conformado mediante un largo proceso de
interacción genética en el que han influido elementos mutacionales, de
selección y de influencia ambiental, que han producido ciertas
variantes de tipo físico, transmisibles parcialmente de padres a hijos,
según las leyes de la herencia.
El mestizaje interétnico es un fenómeno que se produce desde la
Prehistoria. En Europa fue particularmente importante a comienzos de la
Edad Media, con grandes migraciones de pueblos nórdicos y asiáticos, y
continuó luego ininterrumpidamente, produciendo verdaderos complejos
étnicos. La ampliación del mundo, producida por el descubrimiento de
América a fines del siglo XV, activó aún más el mestizaje,
especialmente en el Nuevo Continente, en donde afluyeron grupos muy
diversos: españoles, portugueses, franceses, africanos, etc. El
mestizaje fundamental se dio, como señalamos, entre los españoles, los
indios y los negros, ninguno de los cuales era obviamente una raza; los
españoles, por ejemplo, procedían de ancestros muy diversos:
indoeuropeos, semitas y camitas y los indios eran producto del
cruzamiento de grupos mongoloides, australianos, malayo-polinésicos y
del sureste asiático.
El mestizaje de españoles e indios se inició en el primer viaje de
Cristóbal Colón, y aumentó con el proceso de colonización, por razones
muy diversas: el escaso número de mujeres españolas durante los
primeros años de colonización (apenas un 10% de los hombres); los
factores de prestigio favorables a la unión de mujer india con el
español; los escasos prejuicios raciales de éste (el español tenía
muchos prejuicios religiosos y hasta sociales, pero no raciales); los
regalos de mujeres indígenas a los conquistadores como garantía de
tratados de paz; la juventud de los pobladores ibéricos (su promedio de
20 años); y la ruptura de los rígidos patrones culturales ibéricos en
el medio americano.
La aparición de los mestizos fue una sorpresa para la Corona, que había
pensado en una sociedad indiana bipolar de españoles e indios, pero fue
interpretada como una unión de las 2 «razas», que consolidaba, en
definitiva, el dominio español. Los mestizos gozaron de gran prestigio
a comienzos de la colonización pues sus padres eran conquistadores, y a
menudo, sus madres eran mujeres indígenas de gran rango, y fueron
adscritos al grupo español. El Inca Garcilaso de la Vega es quizá el
mejor representante de esta generación, que se sintió muy orgullosa de
sus ancestros. La situación comenzó a cambiar de signo al promediar el
siglo XVI, cuando aumentó el prestigio de los criollos y bajó el de los
mestizos, pues estos últimos fueron ya frecuentemente resultado de
uniones ilegítimas.
No representaban aún ningún peligro para la sociedad dominante, pues se
les prohibió ejercer determinados oficios sin autorización real, portar
armas y ser caciques en los pueblos de indios. La situación se agravó
en el siglo XVIII, cuando su enorme crecimiento demográfico empezó a
alarmar a los estamentos dominantes. Téngase en cuenta que los mestizos
eran en Hispanoamérica el 3,5% de la población a mediados del siglo
XVII (según Ángel Rosenblat) y un siglo después representaban ya el 28%
de la misma, convirtiéndose en un elemento desestabilizador de la
sociedad, pues presionaban sobre las tierras de los indios y
respaldaban todo tipo de agitación, como ocurrió en las revoluciones
antifiscales, e intervinieron también decisivamente en el movimiento
emancipador.
Mestizaje fue también el cruce entre españoles y negros, cuya primera
hibridación fue llamada mulato. El problema fue igualmente
insignificante al principio, pero aumentó de grado cuando se produjo el
gran tráfico esclavista para el laboreo de las minas y las haciendas.
Las mezclas fueron cada vez más complejas, como el cuarterón (español y
mulato), el quinterón (español y cuarterón) etc., especialmente en la
zona circuncaribe.
También se produjo el mestizaje de indios y negros cuyos resultantes
fueron llamados zambos. El mestizaje originó en Hispanoamérica una
sociedad estamentalizada, en la que el grupo «blanco» dominante,
especialmente en los sectores urbanos, comenzó a subclasificar a los
distintos grupos humanos producidos por los cruces; surgieron así los
exóticos nombres de las «castas» tales como castizo, morisco, lobo,
jíbaro, coyote, etc., y los aún más curiosos de «salto atrás», «tente
en el aire», etc.
BIBLIOGRAFÍA: LEMMO, ANGELINA. Y tenemos de todos los reinos: opúsculo
tentativo sobre la idiosincrasia del venezolano. Caracas: Fondo
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Fuente: simon-bolivar.org