Grandes problemas nacionales

Es un texto imprescindible para entender a México. Hoy, que acatamos la desigualdad y que consideramos políticamente incorrecto hablar de la ostensible correlación entre raza y clase, la lectura de LGPN debería ser obligatoria en nuestras universidades. La única forma de cambiar la realidad es asumirla, y la única forma de asumirla es encararla.

Acaba de cumplirse un siglo de la publicación de una obra señera en la historia de las ideas de México. Me refiero a Los grandes problemas nacionales (LGPN), de Andrés Molina Enríquez, precursora de la Revolución o, mejor dicho, de la posrevolución y quizá de lo que está por venir. Su primera edición (Imprenta de A. Carranza e Hijos, 1909) no fue un éxito editorial. Y como suele suceder con los clásicos, tampoco fue aclamada por la crítica. Pasó tiempo, mucho tiempo, para que semejante opus magnum fuera cabalmente apreciada. Primero recibió el elogio de los mexicanólogos extranjeros y después de los nuestros. Ahora todos reconocen su importancia, aunque pocos le dan el lugar que a mi juicio merece. Para muestra basta un botón: no ha habido ninguna conmemoración en este su centésimo aniversario (y ya terminó abril, el mes en que fue fechado el prólogo original).

LGPN es el compendio del pensamiento de Molina Enríquez. Ahí quedan plasmadas sus ideas centrales, si bien las anticipa en La Reforma y Juárez (1905) y las corrige en La reforma agraria (1932-36). Con un instrumental multidisciplinario que combina historia, antropología, sociología, derecho y política, don Andrés diagnostica y prescribe en LGPN pasado, presente y futuro. Su preocupación fundamental es la consolidación de la nación mexicana. Explica el devenir de México mediante la lucha entre criollos, indios y mestizos, parte de la premisa de que el mestizaje es la quintaesencia de la mexicanidad y llega a la conclusión de que la síntesis racial y cultural es condición sine qua non para resolver cinco grandes problemas nacionales: la propiedad, el crédito territorial, la irrigación, la población y la política.

Fuente: exonline.com.mx