Italia conjura el espectro del apartheid

La aprobación de la Ley de Seguridad ha abierto camino en Italia a que se propongan y promulguen medidas hace poco impensables. Su objetivo común es criminalizar al migrante.

Las marchas de Roma y Milán contra la reunión de los ministros de Interior de los países del G-8 llamaron la atención sobre la Ley de Seguridad del Gobierno de Silvio Berlusconi. Se trata de un conjunto de normas aprobadas a lo largo de los últimos meses y que redujo de forma sensible derechos básicos como los de asilo o de reagrupación familiar.

El abogado Paolo Cognini, activista de la Ambasciata dei Diritti delle Marche explica que “la principal medida de esta operación es la aprobación del delito de entrada y permanencia irregular, el llamado ‘delito de inmigración clandestina’. Más que por la multa de 5.000 hasta 10.000 euros, preocupan los efectos determinados por la introducción de este delito, en primer lugar la obligación de parte de los funcionarios públicos o de los encargados de servicios públicos de denunciar a la persona que perpetre este delito”. El tema alarmó sobre todo a las asociaciones de médicos y de directores escolares.

Alfonso De Vito, de la Red Antirracista de Nápoles, reflexiona sobre “los daños que el delito de inmigración clandestina causará a los inmigrantes que se quieran organizar, teniendo en cuenta la larga tradición solidaria con los sin papeles que hay en Campania” y confía en “la sólida red entre los hospitales públicos y las escuelas por no rendirse frente al chantaje de denunciar al enfermo o la familia de un alumno”.

Fuente: diagonalperiodico.ne