188 años de una república sin rostro nativo

En este nuevo aniversario patrio, es inevitable pensar en el país, un poco en lo que somos, fuimos y seremos. Es necesario asirnos a algo concreto para saber si es posible todavía el Perú como se preguntaba Basadre, en su obra El Perú como posibilidad, o si verdaderamente el estar jodido, sin importar el desde cuando, ha marcado el inicio del fin como preguntaba Mario Vargas Llosa en su novela Conversación en La Catedral.

Se trata de saber si este país, encontraba el rumbo que le garantizará su salida o hace tiempo que estamos encaminados en estar en el camino equivocado y por lo tanto debimos hacer ya, un giro para emprender un nuevo rumbo, de estas elucubraciones, de estos lamentos, y también de algunas esperanzas es que está empedrado nuestro destino?

Cuando se proclamó La Independencia del Perú en 1821, la primeras fracturas de falta de reconocimiento social se manifestaron, el sector nativo no tuvo representantes, y este espiral de ausencias, fue durante estos casi dos siglos nuestro mayor olvido, que se ha manifestado en elevadas tribunas como el congreso donde alguna vez un distinguido parlamentario civilista como Alejandro Deustua, que también fue Ministro de Justicia en el año 1937 decía: “El Perú debe su desgracia a esa raza indígena, que ha llegado a la disolución psíquica, al obtener la rigidez biológica de los seres que han cerrado definitivamente su ciclo de evolución y que no han podido transmitir al mestizaje las virtudes propias de razas en el periodo de su progreso (…)

Fuente: losandes.com.pe