Crisis de identidad y la postmodernidad mexicana

En pocas etapas de la historia nacional se ha padecido una incertidumbre tan profunda acerca de nuestro presente y futuro inmediato, como en la actualidad. No hay liderazgos sólidos, convincentes y visionarios que atraigan a las mayorías, y mucho menos que unifiquen al conjunto de la nación.

La crisis no es tan solo de liderazgo político y de estructura económica, sino algo más grave: es de identidad y confianza.

Si bien, un rasgo muy consistente de nuestra personalidad colectiva a lo largo de la historia, independientemente de las regiones, es la insatisfacción por nuestro mestizaje, donde muchos mexicanos no quieren reconocer sus genes indígenas y no pueden tener los genes europeos que quisieran, lo que en la actualidad se expresa contundentemente es una enorme inseguridad de lo que somos y queremos ser.

El proyecto mestizo de unificación cultural y política que empezó a gestarse a finales del porfiriato, sobre todo con los escritos de Andrés Molina Enríquez y otros intelectuales que criticaban el europeísmo de Porfirio Díaz, tuvo su momento de hegemonía al triunfar la Revolución Mexicana.

Para Molina Enríquez, los mestizos eran los únicos que podían acabar con la ancestral desigualdad que existía entre los descendientes de los criollos y la población indígena del País.

Fuente: noroeste.com.m