Historia sobre racismo a la española

Hace 17 años, a Rosalind Williams, estadounidense nacionalizada española, un policía le pidió documentos por ser la única persona negra que transitaba por una estación. El caso se volvió un emblema de la lucha contra la discriminación.

La policía no puede trazar distinciones por el color de la piel, que además tampoco debe considerarse indicativo de una posible situación ilegal. Por obvio que parezca, el mensaje que la ONU acaba de dar al gobierno español cobra importancia cuando se considera el endurecimiento del marco legal para la inmigración africana en Europa. El dictamen surge 17 años después de que Rosalind Williams, una española nacida en Estados Unidos, denunciara que entre todos los pasajeros que colmaban los andenes un agente español le pidió el documento sólo a ella, la única persona negra que transitaba por la estación.

El 6 de diciembre –día de la consitución española– de 1992, Williams viajaba a Valladolid con su marido, Tino Calabuig, y su hijo de 18 años. Cuando llegaron a la estación, su esposo bajó del tren para buscar el equipaje y ella empezó a caminar sola, cuando un policía de civil –rubio, alto y flaco– le pidió su identificación personal. Enseguida llegó Calabuig, un militante antifranquista que le preguntó al hombre por qué se la pedía sólo a su mujer. “Tenemos instrucciones de identificar a gente como ella”, fue la respuesta que precipitó los acontecimientos y, al mismo tiempo, actualizó sus recuerdos más angustiantes. Muchos años antes, su padre médico había apaleado por ser un “negro con formación” en Estados Unidos.

Fuente: http://criticadigital.com