ADN: de la vida al racismo

El ácido desoxirribonucleico –ADN– es sinónimo de vida. Todos los seres humanos, al igual que los animales, tienen en sus células ADN. Las diferencias en el ADN entre humanos, y entre nuestra especie y los animales, son mínimas. Las pequeñas diferencias suelen ser suficientes para saber quién es el padre o la madre del hijo o de la hija.

La suma de racismo, estigmatización y amoralidad recuerda los peores horrores y genocidios de la humanidad. Ninguno de esos episodios es lejano. Todos siguen vigentes. Algunos disfrazados, otros no. Los rostros de hoy son idénticos a los que desencadenaron los genocidios del siglo XX. La maldad no se modifica. Siempre está. Es característica de nuestra especie y moneda de nuestro tiempo. Basta alimentarla para que se exprese.

No sobra decir que algunos miembros del gabinete o personajes de la vida política en Francia consideran que la ley debería discutirse nuevamente; otros aducen que el problema no es ético, sino técnico, por lo que la ley debería revisarse cuando se cuente con la tecnología suficiente para determinar el ADN de todos los casos que ameritenser estudiados. Es decir, la ley no ha sido sepultada del todo.

Fuente: jornada.unam.mx