Extraño Nobel de la paz

En el momento en el que el Instituto de Noruega proclamó a Barack Obama como premio Nobel de la Paz, los asistentes al anuncio quedaron desconcertados y sin capacidad de reacción. Se preguntaban, como ocurrió enseguida por todo el mundo, qué había hecho Obama, aparte de unos hermosos discursos y promesas buenistas sobre la paz mundial y el desarme nuclear con su voz subyugante y excelente dicción de Harvard.

El presidente estadounidense lleva nueva meses en el poder y sus acciones de paz y de guerra no difieren mucho de las de su antecesor, incluyendo la promesa de retirarse de Irak en 2010 y de centrarse en luchar contra el terrorismo islamista en Afganistán.

George W. Bush era un aristócrata WASP texano que aparecía ante el mundo como dominador y seguro del poder de su país. Obama se considera negro, aunque su madre era blanca WASP, y se presenta afirmando que todos los países son iguales, incluyendo el suyo. Supuestamente ha renunciado a regir EE.UU. como un imperio.

La diferencia fundamental entre ambos presidentes, pues, está en las palabras, aunque no en los hechos, porque el no construir el escudo antimisiles propuesto por Bush en Centroeuropa, como hará Obama, es algo que numerosos republicanos del expresidente ya proponían. Y aún así, EE.UU. fue, es y posiblemente seguirá siendo un imperio, aún después de Obama.

Fuente: eldiarioexterior.com