Revolución y contrarrevolución en la Independencia

A pesar de los deseos de los criollos, el diablillo de la Revolución Francesa se coló hasta lo más hondo de las sociedades hispanoamericanas. Si alguien se atiene a las versiones sobre la Independencia hispanoamericana que ha producido la historia oficial, sólo puede salir tremendamente confundido: supuestas “unanimidades” nacionales de pronto se convierten en guerras civiles cruentas sin más causa aparente que el egoísmo de los llamados “próceres”. ¿Un ataque de locura general?

Hay que alejarse un poco del historicismo para comprender el asunto. Se requiere otra manera de abordar los hechos que permita captar la verdadera dimensión de los acontecimientos, los personajes, las causas que estaban en pugna. El método aportado por Carlos Marx, es un instrumento tremendamente esclarecedor: “La historia de la humanidad, es la historia de la lucha de clases”.

Cuando se aplica ese instrumento, como una lupa, sólo se puede exclamar: ¡Ah! ¡Ya entiendo! La Independencia fue producto de una gran lucha de clases sociales, cada una con un proyecto político, cada una con sus líderes, cada una con su propio concepto de la “nación”. Porque la existencia de clases precede a la existencia de la nación, ya que la forma específica del estado-nación la impone la clase que domina..

Contrario a lo que diría un amanuense al servicio de los descendientes de los criollos de 1810, esta propuesta metodológica no consiste en oponer una ideología apologética de los próceres a otra, sino de alcanzar una comprensión científica de los hechos, con la única convicción apriorística de que: “La verdad nos hará libres”.

Fuente: kaosenlared.net