Veloz proceso del mestizaje

Desde el momento en que los españoles tocaron suelo americano, ocurrieron las previsibles uniones con mujeres indígenas. La cuantía de aquellas determinó que empezaran a proliferar los hijos mestizos y, al arribar los esclavos, los mulatos.

Los historiadores Tau Anzoátegui y Martiré apuntan que muchas de las uniones español-india “fueron ocasionales, otras se prolongaron en el tiempo y en el afecto bajo las forma de concubinato o amancebamiento, y algunas cristalizaron en la celebración del matrimonio”. Sabido es que hubo casos, en la historia americana, de mestizos que llegaron a altos rangos, como Diego de Almagro o el Inca Garcilaso.

La Corona autorizaba las nupcias de español e indígena, pero no las fomentaba. Y en cuanto al amancebamiento con indias, aunque lo vedaba la ley, se difundió por las trabas sociales que dificultaban el vínculo regular.

Escribe Salvador de Madariaga que el mestizaje reconocía “una abigarrada paleta” donde había un nombre para designar cada mezcla, “sobre todo aquellas que marcaban peldaños sucesivos en la escala montante hacia lo blanco. Mulato (español y negro), tercerón (mulato y blanco), cuarterón (tercerón y blanco), quinterón (cuarterón y blanco)”.

Fuente: lagaceta.com.ar