Una de las tantas deudas con los pueblos indígenas

Cuando el 16 de septiembre Miguel Hidalgo se puso al frente del movimiento insurgente por la Independencia de México, consideró que la nación mexicana ya existía, que estaba constituida por indígenas, mestizos y criollos, todos los que habían nacido en estas tierras, quienes por ello tenían el derecho de gobernarla y disfrutar del producto de sus riquezas, obtenidas con el trabajo de sus manos.

Consumada la Independencia, los constructores del Estado mexicano se propusieron acabar con la estructura racista del viejo régimen colonial. La Constitución de 1824 consideró a todos mexicanos; con objeto de borrar las diferencias raciales se llegó a proponer que desapareciera el vocablo indígena.

En el mismo sentido, la Reforma liberal se propuso suprimir las estructuras sociales corporativas y sustituir el régimen estamental por una sociedad civil. Liberales y conservadores consideraron a la propiedad comunal obsoleta y poco productiva. Por ello las Leyes de Reforma secularizaron los bienes de las corporaciones; pretendían hacer propietarios a los indígenas, a título individual. Pero las comunidades indígenas sólo se enteraron de las leyes que las perjudicaban y no de las que las favorecían.

Fuente: jornada.unam.mx