La bandera nacional mexicana

Se celebra el 196 aniversario del inicio de la guerra de independencia en nuestro país y uno de los principales elementos de los festejos es nuestra bandera. El lábaro patrio está presente cuando el Presidente de la República da el grito de independencia; los colores nacionales adornan calles y parques públicos; la bandera es un elemento primordial del desfile que se celebra cada 16 de septiembre y, ante todo, es el símbolo nacional por excelencia. La bandera mexicana merece todo nuestro respeto y todos los honores.

Las primeras banderas de la historia surgieron hace poco más de 5,000 años. Esas primeras banderas, llamadas Vexiloides, eran astas de madera o de metal con figuras en la parte superior. La bandera más antigua de que se tiene conocimiento fue encontrada en Irán y estaba hecha de metal. En Grecia, Egipto y el antiguo Imperio Romano también se utilizaban las banderas. Estos símbolos se empezaron a decorar con diferentes tipos de tela hace más de 2,000 años y desde entonces han tenido una apariencia similar a la que tienen hoy en día.

A pesar de que aztecas y tlaxcaltecas utilizaban estandartes para ser identificados por gobernantes, estados y soldados, se considera que la primera bandera de México fue aquella que enarboló Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810. Esa primera bandera contenía la imagen de la Virgen de Guadalupe.

En 1813 apareció una bandera de seda blanca, bordeada por una cenefa de cuadros azules y blancos y en cuyo centro se podía ver un águila posada sobre un nopal. El águila ostentaba una corona imperial y, rodeando al escudo, se podía apreciar una leyenda en latín cuya traducción sería: “Con los ojos y las uñas, igualmente victoriosa”.

En 1821 apareció la bandera de las tres garantías, misma que tenía tres franjas diagonales de colores blanco, verde y rojo y cada franja tenía una estrella color oro en el centro. Estos colores simbolizaban la religión, la independencia y la unión de indios, mestizos, criollos y españoles que vivían en México.

Las franjas de la bandera cambiaron de posición durante el Primer Imperio y un águila solitaria con las alas abiertas, de frente y la cabeza de perfil fue plasmada en la franja blanca. El águila tenía ceñida una corona imperial.

El primer Congreso Constituyente dispuso que la bandera nacional tuviera las franjas en posición vertical; que la franja pegada al asta debía ser verde, la del centro blanco y la última roja. En la franja blanca se colocaría un águila de origen mexicano, sin corona, parada sobre un nopal que crecía de una peña rodeada de agua. El águila debía de posarse sobre su pata izquierda y en la derecha tendría una serpiente que estaría despedazando. Todo esto debía de estar bordeado con un semicírculo de ramas de Encino y Laurel.

El Escudo de la bandera nacional siguió cambiando: durante el Imperio de Maximiliano, el águila se encontraba debajo de otra corona, mientras que con Porfirio Díaz, el águila estaba de frente y con las alas extendidas.

El escudo se volvió a transformar en la época de Venustiano Carranza y se pudo apreciar un águila de perfil que conservaba las características planteadas por los mexicas al fundar la gran Tenochtitlán.

El actual diseño del escudo fue aprobado por Gustavo Díaz Ordaz y el diseño oficial de la bandera de México se encuentra establecido en el artícul* 3° de la “Ley sobre el escudo, la bandera y el Himno Nacional”.

Mucho tiempo, luchas y sangre ha costado forjar nuestra nación. Una nación libre, soberana y democrática cuyo mayor símbolo es la bandera nacional. ¡Viva México!

Félix Loperena
Fuente: radioformula.com.mx