Preservar la paz objetivo superior

En la Nueva Vizcaya (Provincia formada por los actuales estados de Durango y Chihuahua) como en toda la Nueva España, se habían acumulado entrando el Siglo XIX, numerosos agravios y el control por un puñado de peninsulares de todos los resortes de la economía y la política, se antojaba ya obsoleto y poco funcional, como lo advertiría el obispo Manuel Abad y Queipo desde 1799 en el memorial que dirigió a Carlos III y aun el propio Félix María Calleja antes de asumir el virreinato en 1813.

Cada actividad económica que podía ser lucrativa, pronto era monopolizada por estos peninsulares, como puede constatarse con el comercio del pan en la propia villa de Chihuahua, donde una mujer mestiza, Juana de Cobos, que resultó tener grandes dotes de empresaria, pronto fue expulsada para evitar la competencia.

Criollos y mestizos, sin importar su capacidad, destrezas o inteligencia, tenían colocada una especie de camisa de fuerza que les impedía crecer.

En el ejército, por ejemplo, el grado superior al que podían aspirar era el de capitán y no era infrecuente que calificados militares nacidos en América fueran colocados bajo las órdenes de algún inepto o corrupto oficial peninsular.

Fuente: diario.com.mx