Origen del juguete tradicional mexicano

El juguete tradicional mexicano está marcado por dos grandes influencias, la autóctona y la hispana.

A. Juegos prehispánicos.

Entre los juegos de origen prehispánico se encuentra el “Come Sólo”, su nombre original en Náhuatl es el Zen Zen, que quiere decir de uno en uno, este es un reto personal, “voy a competir conmigo mismo y me voy a ganar a mi mismo”. El Patoli era un juego de mesa que además de jugarlo los niños lo hacían los adultos para tomar decisiones importantes, porque el juego era la cuenta de los días y de los años.

La investigadora María Teresa nos dice que: “el juguete más antiguo según la investigación que realizamos es la pelota. En Mesoamérica los más antiguos son la pelota, las muñecas y la replica de animales”.

Y agrega: “la pelota y las muñecas articuladas podrían haber sido las más populares en la era prehispánica. Las muñecas eran hechas de barro de manera artesanal y sus extremidades, al igual que la cabeza y tronco, se unían con un hilo de algodón y así podían moverse”.

El yoyo y el trompo son juguetes autóctonos. Es significativo señalar que se ha descubierto que los trompos originales eran hechos con semilla de bellota. Los juguetes autóctonos eran hechos con materiales que se encontraban en el entorno, por ejemplo, en Xochimilco se hacían juguetes con cañuela (papalotes, muñecas, carritos, rehiletes).

B. El juguete hispano.

En el juguete tradicional mexicano se funden en un crisol mestizo las influencias del remoto pasado indígena y las hispano-orientales. Los juguetes con influencia hispánica se dan en la época de la colonia. La influencia de dichos juguetes se ve en los caballitos de madera, los soldaditos de plomo y muchos otros que son una mezcla de diferentes culturas.

En la nueva España se le dio una amplia difusión y se incrementó la fabricación del juguete mexicano, ya que las fiestas religiosas y civiles sirvieron de pretexto a los artesanos para imaginar o adaptar nuevos juguetes.

La imaginación y la sensibilidad mexicana están plasmadas en su gran mayoría por artesanos indígenas y mestizos. Los materiales utilizados en su elaboración son un ejemplo del encuentro de las civilizaciones originarias y los inmigrantes españoles.

La arqueóloga María Teresa nos dice: “Entre los juguetes prehispánicos que luego retomaron los españoles se encuentran “El Judas”, es el clásico diablo de Semana Santa. Ya había cartonería, ya hacían muñecos de cartón, pero cuando llegan los españoles toman estos juguetes y los adaptan a sus fiestas religiosas y de esa manera hacen que el indígena se meta más en la religión que ellos vienen a imponer. Otro juguete en esta categoría es la Mulita.”

Además ella nos comenta: “también con la llegada de los españoles cambiaron los juguetes de réplica (aquellas copias de cosas o animales para jugar), pues ya no se hacían sólo las réplicas de los animales endémicos de mesoamérica sino que ya se hacían las replicas del caballo, por ejemplo, que con unas llantitas se podía mover; o la replica del caballo de madera en forma de mecedora (balancín). Esto podría ser el mestizaje de los juguetes.”

Fuente: radioformula.com.mx