Tecalitlán 1780 un retrato social

En el archivo parroquial de Tecalitlán existe un libro de sumo interés cuyos datos valiosos han sido poco usados por los investigadores de la historia. El libro en cuestión data del año de 1780, lo que quiere decir que es 5 años menos viejo que el pueblo.

Ahí se encuentran informaciones manuscritas de misioneros franciscanos que estuvieron entonces al frente de lo que era el valle de Tecalitlán, entre otros Fray María de Torres.

El manuscrito contiene las informaciones matrimoniales que el propio fraile tomaba al presentarse los contrayentes. Por aquel entonces, Tecalitlán pertenecía en lo eclesiástico a Valladolid, (hoy Morelia) y Fray Juan María de Torres, era “ayudante “de la parroquia de Tuxpan, Jalisco.

De una lectura cuidadosa pueden entresacarse valiosos elementos que pueden ayudarnos a describir el cuaderno social del Tecalitlán colonial. Efectivamente, de todas las personas que quienes se da la razón en el libro mencionado, se dice su “calidad” social, es decir se anota la clase social o grupo racial al que pertenecía cada persona.

Estaban en aquel tiempo tan marcadas las diferencias sociales, que en los documentos públicos tenía que constar; por la frecuencia con que aparece el nombre se deduce que la mayoría de los habitantes eran “españoles” que constituían el grupo parcial alto de la sociedad.

En casi igual número venían luego los “mestizos” en la escala social. Existían también “los mulatos” (hijo de español y negra) en su mayoría libres de esclavitud. La clase social más baja la constituían los “indios” que recibían diversos calificativos según su origen y ocupación.

Así unos eran “indios laboriosos” y eran aquellos que trabajaban en las encomiendas que existían en las minas o en las moliendas de caña y que trabajaban para sus amos españoles sin renumeración.

El libro de presentaciones matrimoniales menciona otra “calidad” social, los indios ‘toyota”, nombre que se daba a los descendientes de negro e india o negra e indio.

Como en el resto de Nueva España, se practicaba todavía en el valle de Tecalitlán la esclavitud, y ello a pesar de que hacia más de 200 años el propio Carlos V había mandado que se tratara a los naturales como seres humanos. Faltaban todavía unos 30 años para que Don Miguel Hidalgo y Costilla aboliera la esclavitud.

Fuente: periodicoelsur.com