Habilitan escuelas para niños huicholes, coras y mestizos

Vilma es huichol. Mientras sus tíos trabajan en campos tabacaleros, ella asiste junto con mil niños huicholes, coras y mestizos a uno de los cuatro albergues nayaritas que ofrecen educación.

Desde muy temprano los niños llegan desde los campos de cultivo, para recibir un baño, alimento y en su caso, atención médica u odontológica. Todos han crecido en medio de las tierras que su familia trabaja.

“Cortan tabaco, ensartan, también acarrean”, comentó Vilma.

Para ellos el español y las computadoras representan una herramienta que les permite ampliar sus horizontes. Ahora, Vilma y Adrián saben jugar solitario y aspiran a ser músicos o médicos, algo que en la sierra sería inimaginable.

El cultivo del tabaco es una actividad milenaria. Que para los jornaleros no se ha traducido en servicios de salud, educación u hogar. Al contrario, 68% de los jornaleros llegan al campo de cultivo con su familia ya que en la sierra no tienen donde vivir.

Bajo esta premisa, empresarios tabacaleros habilitaron viviendas y escuelas para satisfacer las necesidades básicas.

“Hay varios niños que cuesta trabajo hacerlos hablar, hacerlos que lean, hacerlos que opinen”, dijo Joel Santana, coordinador del Centro de Maestros.

“La vivienda está hecha de un material plástico de alta resistencia, tiene su techo tipo aluminio para la refracción del sol por las altas temperaturas durante del día”, informó Manuel Guevara, gerente de Responsabilidad Social Corporativa de BAT.

Fuente: oncetv-ipn.net