Mundial: el partido contra el racismo

En Alemania se prepara otro encuentro y es contra un mal que aqueja a las sociedades europeas. Además de las medidas tomadas por la FIFA, los especialistas opinan sobre las medidas.
El pasado 25 de marzo, en Hamburgo, el delantero nigeriano Adebowale Ogungbure recibió una lluvia de insultos racistas y vio como la tribuna gesticulaba como un mono y emitía sus sonidos. En respuesta, se colocó dos dedos debajo de la nariz para silumar el bigote de Hitler e hizo un saludo nazi, levantando el brazo derecho. El jugador fue investigado ya que las leyes en Alemania prohíben el saludo nazi, pero entendieron que el mensaje del jugador era el rechazo al extremismo.

En abril, el defensor Oguchi Onyewu, jugando para su equipo en Bélgica, respondió con gestos ante una hinchada con comportamientos similares. Pero cuando se acercó al corner para hacer un lanzamiento se acercó a un hincha y lo golpeó.
No son los únicos casos. En España, Samuel Eto’o amenazó varias veces con dejar el campo de juego por “la falta de respeto” de los hinchas.
Con el Mundial casi en marcha, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) advierte un resurgimiento de los comportamientos discriminatorios hacia los jugadores de color, una escalada relacionada con el aumento de jugadores africanos y latinoamericanos que juegan en los clubes europeos.
Esta “deplorable tendencia”, según la definió la FIFA, amenaza con avergonzar al país organizador en el escenario más grande y visto del mundo. Por eso, el Presidente de la FIFA Joseph Blatter hizo un llamado para acabar con estos comportamientos durante la competencia.
Tan es así, que la materia ha sido incluida en la agenda bianual de la FIFA, en la que se decidió una campaña durante la fiesta del fútbol que tendrá como lema “Say no to Racism” (“Di no al racismo”), y que ocupará espacios publicitarios en los estadios y en los comerciales de la televisión.
Este tipo de medidas, que tampoco son nuevas, serán acompañadas por discursos de los capitanes de los equipos a partir de los cuartos de final del certamen en el que participan 32 países.
Los hinchas no serán los únicos bajo la lupa. Los jugadores, entrenadores y los oficiales tendrán sanciones si muestran comportamientos xenófobos.
Lo que no se ha decidido aún es si se pararán los partidos o si se descontarán puntos ante estos comportamientos.
“Para nosotros es bastante claro que esta es una reflexión que está conectada con las tensiones en las sociedades europeas”, señaló Piara Powar, director de Kick It Out, una organización contra el racismo basada en Londres. “La pobreza, el desempleo y otros temas son un problema. La gente busca alguien a quien culpar”, agregó.
Para muchos expertos y jugadores, los comportamientos racistas se atemperarán durante el Mundial por el gran operativo de seguridad, por la composición mixta de las tribunas, y porque el precio de las entradas deja afuera de los estadios a muchos que podrían caer en el racismo.
Para Kurt Wachter, Coordinador del proyecto “El fútbol contra el racismo”, el problema no estará tanto dentro como fuera de los estadios. “Allí las multitudes están menos controladas. Y estamos seguros que veremos cosas a las que estamos habituados. No va a parar simplemente por el Mundial”, opinó.
Alemania tiene una de las tasas mundiales más bajas de crímenes violentos. Sin embargo, un grupo inmigrante llamado El Consejo Africano ha conseguido poner en la vía pública carteles que dicen “No Go” (“No vayas”), en referencia a los lugares más peligrosos para aquellos que no son “blancos”. Sobre todo, informaron, el este de Berlín y las cercanías de Brandemburgo concentran dichos mensajes.

La Canciller Angela Merkel ya advirtió que “cualquiera que amenace, ataque o, peor, mate a alguien por el color de su piel o porque viene de otro país va a enfrentar toda la fuerza de la ley”.
La Bundesliga (liga alemana) es uno de los pocos ambientes del deporte a nivel europeo que no ha visto el efecto multiplicador del racismo dentro de sus estadios.
De acuerdo a los expertos, los comportamientos racistas en los partidos de fútbol responden principalmente a la ingesta de alcohol, a la percepción “ellos contra nosotros” en las sociedades multiculturales que alguna vez fueron homogéneas, a la dificultad de la transición económica de los países del Este de Europa tras la caída del Muro de Berlín, y a los intentos de los hinchas de enervar y sacar del partido a los jugadores rivales.
“En ningún otro lado, salvo en el fútbol, la gente tiene la posibilidad de gritar como energúmenos en medio de la masa anónima”, reflexiona Gerd Dembowski, Director de Floodlight, una organización antirracista de Berlín. “Puedes gritar cosas que nunca dirías en tu vida normal, sacar tus frustraciones”, concluyó.
Pero los hinchas no son los únicos en comportarse de forma indecorosa, futbolistas y entrenadores también han transgredido los límites permitidos. Para ellos, las sanciones podrán incluir multas que van desde los 16 a los 25 mil dólares por cada ofensa. Los jugadopres podrán ser suspendidos por cinco partidos, y los equipos podrían sufrir la pérdida de puntos. Pero esto será sólo en los casos en que los representantes de las selecciones incurran en estas prácticas, dado que es imposible identificar en estados con públicos mixtos a todos los responsables.
Pero los críticos señalan que los espectadores tienen sus nombres en las entradas, de forma que no es difícil identificarlos.
Fuente: adnmundo.com