Van a EU 30% de indígenas cada año

Abandono, miseria y marginación han originado que en Michoacán el fenómeno migratorio se haya acentuado en las zonas indígenas del estado; de acuerdo con José Manuel Figueroa Rosales, delegado estatal de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), de manera anual se registra un 30 por ciento de flujo migratorio, del cual el 60 por ciento corresponde a mujeres.
Explicó que las principales actividades económicas a las que se dedica este grupo que migra tanto a Estados Unidos como a otras entidades del país, son el campo, comercio ambulante y las mujeres al servicio doméstico, estas últimas con raquíticas prestaciones y lamentables condiciones laborales.

Al respecto, Figueroa Rosales detalló que la explotación y bajos salarios son factores con los que tienen que lidiar de manera cotidiana miles de mujeres indígenas que migran a las grandes urbes a prestar sus servicios como trabajadoras domésticas, desde los 10 hasta los 40 años de edad.
Y es que de acuerdo con datos de la CDI, la población indígena económicamente activa se conforma de 250 mil personas, de las cuales cien mil corresponde a mujeres, quienes tienen entre sus principales actividades económicas la agricultura, la elaboración de artesanías y los servicios, y en este último se localiza la actividad doméstica.

Para el delegado de la CDI lo más preocupante es que a este grupo se les margina de las condiciones de igualdad y desarrollo, en donde la mayoría trabaja ya sea en el comercio informal o trabajo doméstico, por lo que no se cuenta con alguna clase de prestación social.
Aunado a esta realidad, subrayó, está el hecho de que en promedio la mayoría no gana más de dos salarios mínimos, «y si se suma que de este sueldo se les descuenta el hospedaje y alimentación que generalmente es proporcionado por sus propias patronas, nos damos cuenta de la explotación en la que viven».
Campos agrícolas, otra área de explotación
Para Rosales Figueroa, no sólo es en las actividades domésticas donde un gran número de mujeres y menores de edad son explotados, y es que a decir del propio funcionario, las condiciones de marginalidad y pobreza también se reflejan en los campos agrícolas de Michoacán.
Los indígenas que migran generalmente con familias completas acuden a estas zonas a ofertar su mano de obra a bajo costo, y con las carencias de no contar con vivienda adecuada y en un alto porcentaje sin prestaciones sociales, condición que redunda no sólo en escasas posibilidades económicas, sino también la de acceder a una mejor educación y los servicios de salud.
Sin embargo, reconoció que actualmente un importante sector de los productores agrícolas ha buscado alternativas para los denominados «jornaleros» que en un alto porcentaje son indígenas, pero esto ha sido insuficiente ante las condiciones de exclusión y marginalidad que continúan en los campos de la entidad, en donde los menores se integran a los trabajos laborales.

En este sentido, el funcionario aseguró que actualmente de las comunidades indígenas los menores que son empleados en los campos agrícolas no rebasan el cinco por ciento de la población que migra, sin embargo datos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) indican lo contrario.
Y es que de acuerdo con esta dependencia federal, de los más de 100 mil jornaleros que existen en el estado, el 40 por ciento es menor de catorce años, y generalmente empiezan a trabajar entre los 7 y 8 años de edad, y de éstos el 50 por ciento habla una lengua indígena, predominando el náhuatl, purépecha y tlapaneco, quienes buscan trabajo en tierras principalmente de las regiones de Los Reyes, Taretan, Pedernales, Apatzingán, la Costa y Yurécuaro.

Fuente: cambiodemichoacan.com.mx