El mestizaje el elemento clave de reconciliación para la paz y el desarrollo

Desde hace ya mucho tiempo la humanidad entera, por naturaleza y convicción, se decidió a vivir en una sociedad global, en la que los valores universales de la libertad, justicia, y democracia son la base y fundamento para aspirar a la fraternidad y solidaridad entre los pueblos y las naciones, que en su permanente construcción de una convivencia mundial que honre nuestro origen y natura de seres pensantes, obliga sin pretexto a buscar en la evolución el camino a la trascendencia único objetivo con valor supremo de nuestra existencia.

Pero además que todo esto hay que lograrlo en un ambiente interno y externo de paz en lo personal y colectivo, condición ineludible para aspirar a la reconciliación que a final de cuentas, es el único instrumento que podemos usar para hacer realidad los objetivos y metas que justifiquen nuestro paso por la vida.

Para nadie es un secreto que el racismo es un fenómeno que aún está vigente en la práctica de muchas actividades que se realizan todos los días en el mundo, así como también todos los días se le rechaza categóricamente en la mayoría de los sectores de la sociedad, sin embargo no hemos hecho todavía lo suficiente para eliminar éste cáncer que tanto entorpece y obstaculiza el desarrollo integral de los seres humanos, así por ejemplo vemos como subyace en muchos campos de las actividades políticas, económicas y sociales de América Latina la supremacía de lo criollo a pesar de representar una clara minoría que anda por alrededor de 10 por ciento de la población, que además en el caso de México por ejemplo, se manifiesta de una manera socarrona e hipócrita, dónde se aparenta que nada sucede aún cuándo las evidencias demuestran todo lo contrario. Basta con hacer un poco de memoria para recordar que el 80 por ciento de la población es mestiza y el 10 restante es indígena, pero con la gran agravante de que desde siempre se les ha desarrollado a los mestizos un sentimiento de que son los hijos bastardos de una relación perversa de amor y odio entre indígenas y conquistadores, para después ver a los criollos heredar éste papel. Así hoy se puede observar a éstos tratando de lavar sus culpas, trabajando según ellos por las causas de los indígenas, sin que en realidad demuestren que lo quieren hacer realmente porque a final de cuentas lo único que hemos visto a través del tiempo es que son usados para obtener más poder y ganancias que consolidan su supremacía en la vida nacional, para muestra basta un botón:

En los medios de comunicación existe una élite de criollos que no permite ni a mestizos, ni mucho menos a indígenas el acceso a las posiciones de poder e importancia, lo mismo sucede en las estructuras de gobierno principalmente en los sectores que tienen relación con la economía y las finanzas pasando por la energía y las telecomunicaciones y que decir del sector privado donde éste no escapa a tan repugnante práctica, asimismo se puede observar que infortunadamente ésta realidad es la constante en la vida de los mexicanos del siglo veintiuno, pero aquí mismo es donde reside la única oportunidad de superar ésta gran injusticia que ha sobrevivido ya más de 500 años porque de seguir bajo tan aberrante práctica la viabilidad como país está en juego, los mestizos del México de hoy sabemos que además de ser el 80 por ciento o sea la gran mayoría del pueblo mexicano vamos a ser de los principales actores del desarrollo nacional y mundial de los próximos 100 años porque ya hemos dejado atrás ese complejo de inferioridad, hemos elevado nuestra autoestima sabedores de nuestras fortalezas y debilidades que como herederos de la raza cósmica tenemos, y que vamos a poner al servicio de todos nuestros hermanos del planeta lo mejor de nosotros mismos, empezando por la reconciliación razonada y benevolente más no ingenua para alcanzar ése mundo global que afortunadamente todos los seres humanos de buena voluntad y corazón amoroso buscamos para nosotros, nuestros hijos, y toda la descendencia en el futuro, donde la luz, la paz, la armonía el amor y la fraternidad sean todos los días una expresión superior de desarrollo humano para la civilización del amor.

Por ello debemos de acelerar el paso en todos los rincones del planeta donde estén manifiestas todas éstas conductas que nos retrasan la llegada a la meta, estoy seguro de que con la ayuda de nuestro Creador cualquiera que sea el nombre que tu le des lo vamos a lograr.

Agradecemos de antemano sus comentarios a este articulo.

Jose Carmen Muñoz