Muchos ecuatorianos deciden emigrar

Ecuador ha llorado la partida de más del diez por ciento de su población, que no ha tenido más opción que reinventarse en otro suelo, que vive otra realidad y al menos le brinda la oportunidad de ganarse la vida como obreros o empleadas domésticas.

Max Iñiguez es uno de aquellos tantos ecuatorianos que llegaron a España gracias a una “bolsa de viaje” prestada, con una falsa reservación de hotel, con tres o cuatro datos básicos de España, aprendidos en un curso rápido sobre este país dictado por una agencia de viajes, y unos 50 euros en el bolsillo. La inmigración en España se ha convertido en un fenómeno social de primer orden.

En los últimos cinco o seis años, los inmigrantes han pasado de ser el 1 por ciento de la población española, a representar alrededor del 15 por ciento. Es difícil saber cuáles son las cifras reales de los inmigrantes, pero se estiman que son más de cuatro millones, de los cuales gran parte son latinoamericanos. De éstos, la colonia ecuatoriana es la más grande, seguida de la colombiana y la peruana.

Dolarización

Junto con miles de ecuatorianos, Iñiguez llegó a España hace seis años. Contaba con 23 años de edad y su viaje lo desarrolló empujado por la crisis económica y política que vive su país.

La inmigración ecuatoriana a España es abrumadora y es un fenómeno muy reciente. Ecuador experimentó el empobrecimiento más acelerado en su historia entre el año 1995 y el 2000 y la gran mayoría de las personas que emigraron de Ecuador eran mestizos e indígenas azotados por la pobreza extrema.

“Existen tres prototipos de inmigrantes ecuatorianos en España: el inmigrante más corriente que es aquél que gana $1,000 mensuales, alquila una habitación por $150 mensuales, y envía a su familia $600 , y al cabo de cuatro o cinco años vuelve al Ecuador con sus ahorros. El que marcha a España, no sólo con el fin de ahorrar dinero, gente que invierte en capacitación, que quiere educar a sus hijos en Europa, pero piensa volver a su país algún día. El tercer caso es el de la gente que se va y se desvincula completamente de Ecuador y nunca regresa”, afirma Iñiguez.

Una de las causas del incremento de la emigración ecuatoriana la constituye la dolarización de la economía de Ecuador, donde la moneda de uso corriente en el país deja de ser el sucre y pasa a ser el dólar.

El problema fundamental es que mientras la vivienda, y los alimentos incrementaron sus precios, los salarios disminuyeron.

La dolarización la decretó el gobierno del entonces presidente Jamil Mahuad el 9 de enero de 2000.