Sigue la deuda con los indígenas de México

En opinión de la experta en antropología social y culturas indígenas, Cecilia Sheridan, la deuda con los grupos pertenecientes al México prehispánico aún es latente.

Aunque el movimiento de Independencia, que se originó en su primera etapa en 1810, tenía dentro de sus finalidades promover el respeto y la identidad indígena en nuestro país, la verdad es que a 196 años de haberse suscitado dicho movimiento, las condiciones de marginación y racismo hacia los pueblos vernáculos de México siguen siendo una constante.

En opinión de la experta en antropología social y culturas indígenas de México, Cecilia Sheridan Prieto quien funge como coordinadora de programas del noreste del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), la deuda con los grupos pertenecientes al México prehispánico aún es latente.

A través de un contexto histórico, pues desde que se firmaron las primeras constituciones nacionales en los años de 1812 o 1824, la estructura y organización de las culturas vernáculas de México fueron desatendida dando prioridad a un reparto de tierras a particulares contrario a lo que la mentalidad indígena pregonaba en aquellas épocas y aún era vigente en algunas zonas del país.

“Las civilizaciones indígenas tenían un modo particular de organización social y política contraria al sistema que se implantó en México después del movimiento de la Independencia, pues los liberales traían una formación basada en la Revolución Francesa.

Los mestizos y los criollos que firmaron las primeras constituciones optaron por un reparto de tierras entre particulares mientras que la visión social, política y religiosa de los indígenas concebía a la tierra como un bien común, a raíz de esta diferencia se fue creando la desigualdad que existe hoy en día con este grupo de mexicanos”, explicó la especialista.

Un hecho tan simple ha traído consecuencias de rechazo, discriminación, segregación y marginación a los grupos indígenas que actualmente habitan en México, pues a casi 200 años del movimiento de Independencia, estos grupos de mexicanos aún siguen alzando la voz en busca del respeto a su identidad.

Aunque en la actualidad la situación de estos grupos minoritarios en México ha avanzado en cuestión de servicios de educación, empleo y de salud, aún sigue existiendo la marginación social y el rechazo de los gobiernos mexicanos que no han atendido el problema debidamente aún y cuando se habla de una “pluralidad cultural” en la actualidad.

“Aquí tenemos que tener muy en claro que no se trata de adecuar a los grupos indígenas en nuestro ritmo de vida ni en nuestras creencias, pues hay costumbres nuestras que les parecen equivocadas a ellos así como a nosotros nos parecen malignas en otro sentido, lo que se tiene que hacer es respetar su cultura y quitar de una vez por todas los sentimientos de rechazo y discriminación.

Hay que respetar antes que acoplar”, señaló Cecilia Sheridan, especialista en el tema.

El alzamiento de algunos grupos indígenas en busca del respeto a su ideología y costumbres, como sucedió con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, es un derecho que los propios indígenas deben de hacer válido, aunque el llamado a una autonomía étnica no es un acto muy viable ni favorable, a consideración de la antropóloga.

“Hablar de una autonomía indígena no me parece algo viable ni creo conveniente porque a fin de cuentas son mexicanos como nosotros, pero lo que si veo loable es que alcen la voz en la búsqueda del respeto cultural que no les ha dado en todo este tiempo”, enfatizó Sheridan.

Una de las causas por las que el problema no se ha atendido se la manera adecuada es porque los Gobiernos no se han dado el tiempo de atender las demandas de estos grupos indígenas.

Un caso muy breve pero que refleja esta desatención gubernamental se dio en el mes de marzo del 2001, cuando una mujer indígena integrante del EZLN subió al presidium del Congreso de la Nación a leer la declaración de los Acuerdos de San Andrés, lo que desató la risa y burla de algunos diputados y senadores que ahí se encontraban.

“Hay que revisar muy a fondo las posibilidades de crear un parlamento indígena en México, en donde ellos tengan voz para gritarle al país que no tienen derecho a tratarlos de esa manera, ha porque claro, se les vende la imagen al extranjero de las artesanías y que México es un país plural, ésta es la única forma en la que les importan estos grupos a los gobiernos mexicanos”, enfatizó la antropóloga.

Con una intención muy loable de los padres de la patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, el corregidor Domínguez y su esposa Doña Josefa, Mariano Abasolo, Javier Mina y don José María Morelos y Pavón entre otros, el inicio de la Independencia dotó de libertad e identidad a los mexicanos que se encontraban dominados por los españoles en aquella época, aunque, lamenteblemente, aún existen otros mexicanos que siguen dominados por sus propios compatriotas.

Fuente: elporvenir.com.mx