El consenso de Washington y la Carta de los Derecho

El consenso de Washington y la Carta de los Derechos y los Deberes Económicos de los Estados

Ahora que hemos visto como en el mundo arrecian las protestas de grupos sociales mejor organizados, para hacer oír su voz de desacuerdo con el orden económico imperante, y que han pasado de ser solamente protestas violentas callejeras.

Para constituirse en grupos de trabajo alternos a los oficiales de la Bestia (FMI y Banco Mundial) con un excelente rigor metodológico y fuerte sustento técnico, que han logrado hacer temblar y desnudar los más bajos y perversos intereses de la superpotencia y potencias aledañas, quienes ahora no pueden negar que existen caminos alternos viables para detener el incremento de la pobreza en el mundo y además empezar el camino del desarrollo compartido en todas las naciones del planeta, pero de manera especial en aquéllas en que sus rezagos y exclusiones son de épocas que se suponía ya no existían en la faz de la tierra; conviene recordar dos propuestas para un modelo económico que se contraponen y que hoy cobran especial importancia:

A.- El llamado consenso de Washington que se estableció en 1989 y que se sustenta en los siguientes 10 puntos:

1. -Disciplina fiscal.
2. -Gasto en educación y salud.
3. -Reforma tributaria.
4. -Tasas de interés positivas determinadas por el mercado.
5. -Tipos de cambio competitivos.
6. -Políticas comerciales liberales.
7. -Mayor apertura a la inversión extranjera.
8. -Privatización de empresas públicas.
9. -Desregulación
10. -Protección a la propiedad privada.

A esta propuesta inicial se agregaron en 1992 otras que se le olvidaron al Sr.John Williamson:

– Mantener controles de capital.
– Fijar objetivos de cuenta corriente.
– Definir rapidez y grado de reducción de la inflación.
– Estabilizar el ciclo económico.
– Fijar utilidad de una política de rentas y de congelación de precios y salarios.
– Eliminar la indexación de las variables.
– Corregir fallos del mercado a través de técnicas como la tributación compensatoria.
– Proporción de ingresos fiscales y gastos en relación al PIB.
– Redistribuir deliberadamente la renta en pro de la igualdad.
– Promover una política industrial.
– Definir qué tipo de economía de mercado se va a seguir y priorizar control demográfico y medio ambiente.

La baja de la inflación es el eje central de ésta política. Este modelo ha generado una economía sustentada en la pobreza., los pobres ocupan los empleos sucios, y aligeran la carga tributaria de los ricos porque proporcionalmente pagan más impuestos.

B.- La propuesta del mexicano Luis Echeverría (muchas personas le atribuyen la autoría a Porfirio MuñozLedo) que se contrapone al Consenso de Washington es La Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados que se presentó en la reunión de la UNCTAD en Chile (un antecedente de la Organización mundial de Comercio) y que después fue aprobada como carta de la ONU en 1974, y se compone de los 10 puntos siguientes:

1.- Libre disposición de los recursos naturales.
2.- Respecto irrestricto al derecho que cada pueblo tiene de adoptar la estructura económica que le convenga e imprimir a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público.
3.- Renuncia al empleo de instrumentos y presiones económicas para reducir la soberanía política de los Estados.
4.- Supeditación del capital extranjero.
5.- Prohibición expresa a las corporaciones transnacionales de intervenir en los asuntos internos de las naciones.
6.- Abolición de las prácticas comerciales que discriminan las exportaciones de los países no industrializados.
7.- Ventajas económicas proporcionales según los niveles de desarrollo.
8.- Acuerdos que garanticen la estabilidad y el precio justo de los productos básicos.
9.- Amplia y adecuada transmisión de los avances tecnológicos y científicos, a menor costo y con más celeridad a los países atrasados.
10.- Mayores recursos para el financiamiento del desarrollo, a largo plazo, bajo tipo de interés y sin ataduras.

Este documento se convirtió en 34 artículos de un Código de la ONU. Pero hoy nadie invoca y nadie utiliza la Carta. Sus propuestas buscaron beneficiar a los países subdesarrollados y atar las condicionalidades de los ricos.

Después de 30 años, la ley se perdió en la burocracia de la ONU, pero su vigencia puede y debe reactivarse para oponerla al Consenso de Washington cuyos 10 puntos obligan a políticas económicas estabilizadoras, privatizaciones, desregulaciones y aperturas comerciales para no dar nada a los países subdesarrollados y sí atarlos a las necesidades de los países productores.

Nadie debe confundirse, porque el debate sobre el desarrollo para todas las naciones es acerca de modelos económicos, y el objetivo debe ser modificar modos de producción dado que la pobreza no se combate con subsidios sino con políticas económicas .

Han surgido de 1998 a la fecha otras propuestas como:

El consenso de Santiago en 1998 para un desarrollo justo y democrático.
El consenso de la CEPAL.
El consenso de la UNCTAD en Bangkok en el 2000.
El consenso de Porto Alegre en el 2000.
El consenso de la tercera Vía de Joseph Stiglitz en el 2001.
El consenso de La Habana en el 2001.
El consenso de Lula en el 2003.

Pero si estudiamos y analizamos las dos primeras estaremos en condiciones de tomar conciencia y decisión de lo que nos ha ocurrido durante éstos últimos 30 años y quienes se han beneficiado de los males y rezagos que padecemos, llegó la hora de que les demostremos a los “señoritos criollos” egresados de Harvard y Yale que los Mestizos de Latinoamérica también sabemos de economía y que la Bestia nunca podrá quitarnos la identidad, sentido de pertenencia, soberanía y libre decisión de nuestro destino.

Con el abrazo fraterno del

Mestizo Cósmico