Niños indígenas y afros comparten sus vivencias con mestizos

El proyecto denominado Hermanos Eternos, que consiguió un reconocimiento del BID, es considerado como una de las acciones sociales más originales en Imbabura y en el Ecuador.

Su objetivo es lograr que niños y adolescentes de las zonas rurales y urbanas del cantón Ibarra interactúen y compartan sus experiencias y formas de vida.

Con ello, se pretende crear conciencia en las nuevas generaciones sobre el ‘otro Ecuador’ (zonas rurales, marginación, falta de oportunidades y pobreza) y del cual se desconocen muchos aspectos de su diario vivir.

Jorge Luis Narváez, coordinador de Ciudad Educadora del Departamento de Cultura de la Municipalidad ibarreña, indica que este proyecto empezó en 1996.

“Sabíamos que existía y hay gente excluida en el valle del Chota y en las parroquias de Angochagua y La Esperanza. Entonces empezamos a reunir a niños de esas zonas rurales y pedimos a sus padres que les permitieran pasar un fin de semana en la ciudad. Así se inició esta relación intercultural”.

Esa experiencia volvió a retomarse en agosto del 2005 con 50 niños y niñas indígenas y afroecuatorianos. Los chicos fueron acogidos durante una semana por 35 familias mestizas de diversos barrios de Ibarra. En ese lapso, los niños convivieron totalmente con las familias, además recibieron talleres de teatro, actuación, computación. Y aprendieron cómo es la cotidianidad en una ciudad.

Rodrigo Delgado es el representante de una de las 35 familias que acogieron a los muchachos de las zonas rurales. Él todavía recuerda esa experiencia con cariño. “A nuestra casa llegó Rodolfo Pupiales (11 años) originario de la comuna La Arrinconada, en la parroquia Angochagua.

Mis tres hijos (nueve, cinco y tres años) lo acogieron de inmediato. Nos enseñó sobre sus vivencias en el campo y nosotros le hicimos participar en las obras de teatro que montamos y le llevamos a ver obras de danza y títeres”. Rodolfo se quedó tres días más en la vivienda de los Delgado, en Alpachaca, y luego se marchó con la promesa de volver. “El próximo fin de semana viajaremos a visitarlo en Angochagua y preparamos obras de teatro para divertir a los niños”.

El nuevo encuentro de los Hermanos Eternos ocurrirá en noviembre, cuando los niños de las 35 familias ibarreñas viajen a las comunas de La Esperanza, Angochagua y el valle del Chota para devolver la visita a los niños.

El proyecto Hermanos Eternos fue presentado al BID a comienzos de este año y entre 900 propuestas triunfaron con el proyecto cuencano de los Cuadernos Pedagógicos de la Bienal de Cuenca.

Fuente: elcomercio.com