Racismo con PowerPoint

En un informe de la CIA de 1958 sobre actividades revolucionarias en Cuba, el agente a cargo escribió: “Che [Guevara] es bastante intelectual para ser latino.” Una semejante afirmación racista no era poco común en documentos gubernamentales. Durante toda la Guerra Fría, el lenguaje burocrático oficial y su contenido, siguieron estando influenciados por antiguas teorías “científicas” sobre el carácter nacional y la psicología racial.

Aquellos de entre nosotros involucrados en el activismo y la investigación contra el racismo tenemos plena conciencia de que muchos estereotipos raciales originados en siglos pasados persisten en las salas de administración de las corporaciones, en las universidades, y en las líneas de producción en todo USA. Pero aunque sabemos que las afirmaciones de los conservadores sobre “condiciones iguales para todos,” “el fin del racismo,” y la “sociedad posterior a los derechos cívicos” no son más que retórica frívola, todavía nos sorprendemos al encontrar imágenes y conceptos del Siglo XIX reproducidos en sitios públicos a comienzos del Siglo XXI.

Como se ha informado ampliamente en los medios durante los últimos dos años, el interés del Pentágono por jóvenes latinos y latinas llegó a su máximo a fines de los años noventa, cuando los indicadores demográficos revelaron que los jóvenes latinos podrían constituir la mayor reserva de juventud en edad militar en las décadas futuras. Porque los jóvenes latinos estaban (y siguen estando) insuficientemente representados en las fuerzas armadas y porque sus oportunidades educacionales y económicas son limitadas en comparación con otros grupos, los estrategas del reclutamiento han estado ocupados fraguando una serie de “iniciativas hispánicas” bien financiadas.

Durante casi una década, el Pentágono ha gastado millones de dólares en campañas de reclutamiento en idioma español e impulsado procedimientos de naturalización de “vía rápida” para no-ciudadanos. Incluso propuestas encomiables que asegurarían una residencia provisoria para estudiantes no-ciudadanos para que puedan asistir a la universidad (la Ley DREAM) han sido salpicadas de opciones militares encubiertas. (Vea la nota a continuación).

El retorno al racismo “científico”

Uno de los documentos fundacionales del racismo moderno es “La desigualdad de las razas humanas” (1853-1855) del conde Arthur de Gobineau. Este notable manual de pensamiento racista encontró su audiencia más entusiasta en el Reich alemán pero ejerció también su influencia en todos los racismos occidentales, especialmente en sus mutaciones norteamericanas.

En la conclusión de su capítulo sobre las “Desigualdades de los lenguajes,” Gobineau escribe: “Todos los hechos, sin embargo, mencionados en este capítulo tienden a probar que, originalmente, existe una perfecta correspondencia entre las virtudes intelectuales de una raza y aquellas de su habla nativa; los lenguajes son, en consecuencia, desiguales en valor y significación tal como las razas en sus cualidades y méritos que, como la sangre de un pueblo, desaparecen o son absorbidas, cuando son inundadas por demasiados elementos heterogéneos. Por lo tanto, aunque a menudo es difícil colegir de inmediato, en un caso particular, los méritos de un pueblo de los de su lenguaje, es bastante seguro que en teoría esto puede ser hecho siempre.”

En la actualidad, el nombre de Gobineau es sólo conocido por un puñado de eruditos. Pero la lógica racista que informó sus escritos sigue viviendo profundamente en las estructuras de la sociedad de USA.

Durante una sesión de capacitación en 2005 para empleados del Departamento del programa Conjunto de Investigación y Estudios de Publicidad y Mercadeo del Departamento de Defensa (JAMRS, por sus siglas en inglés), representantes de la firma Michael Saray Hispanic Marketing basada en Nueva York hizo una presentación en PowerPoint hecha para mejorar la campaña militar para atraer a jóvenes latinos.

La misión de JAMRS, según el sitio oficial en la red, es la siguiente: “Nuestros programas de mercadeo de comunicaciones ayudan a ampliar el entendimiento de la gente del Servicio Militar, como una opción profesional, mientras que nuestros programas gubernamentales internos de investigación y estudio de mercados ayudan a reforzar la efectividad de todos los esfuerzos de reclutamiento y retención de los Servicios.” La presentación del grupo Saray, cuyos clientes incluyen a importantes empresas corporativas como Allstate y Geico, apuntaba a explicar los “hispanos” a los empleados de JAMRS a fin de facilitar los esfuerzos de mercadeo de nichos de los militares.

Este tipo de actividad contradice la argumentación utilizada frecuentemente por el Pentágono de que los reclutadores no trabajan según la etnia. En realidad, informes como el preparado por CNA Corporation en 2004 revelan que la estación de reclutamiento del Cuerpo de Marines en San Diego, California, recolecta información detallada sobre “distribuciones económicas y raciales/étnicas en sus quince subestaciones y once áreas de contacto.” El informe señala que los “hispanos” componen un 31% de la población en esta área de la estación que va desde la frontera entre USA y México hasta el sur de Utah.

En la sección de “Lenguaje y ADN cultural” de la presentación del grupo Saray, nos enteramos de tres supuestos importantes: 1) “Los latinos están “conectados intrínsicamente” de modo diferente en lo cultural,” 2) Los “hispanos” son de “cerebro derecho” y por lo tanto “emocionales, intuitivos, creativos, y visionarios” (a diferencia de grupo de “cerebro izquierdo” que son “intelectuales, secuenciales, analíticos, lógicos”), y 3) “El sistema USamericano de educación fue construido con un fuerte sesgo cultural hacia el hemisferio izquierdo del cerebro.”

Citando un estudio de la influyente firma de investigación de la opinión pública Yankelovich, Inc., los presentadores mostraron a los miembros de la audiencia una tipología de consumidores compuesta de cuatro tipos básicos: “Fervientes, indiferentes, prácticos, y emocionales.” Según los autores del estudio: “Es doblemente probable que los hispanos sean emocionales.”

En pocas palabras, a los cursillistas de JAMRS se les enseñó que “el lenguaje español no ha favorecido el intelecto por sobre la emoción. Su proceso de sesgo o pensamiento no ha favorecido al cerebro izquierdo por sobre el cerebro derecho. Existe una genuina diferencia cultural.” Por ello, el consejo del grupo Saray a los propagandistas del Pentágono que diseñan campañas hispanas para el reclutamiento militar es que eviten un “uso excesivo patente de números. Hay que llegar al corazón, no al cerebro izquierdo.” Resumiendo: “las tradiciones de la cultura hispana no están necesariamente sincronizadas con el concepto de la ‘sociedad dominante” o el ‘Sueño USamericano’. En general, los hispanos son pensadores de cerebro derecho. El mercadeador debe ‘aculturizarse’ o arriesgar la pérdida de relevancia mediante su continua dependencia en el pensamiento de cerebro izquierdo.”

El segmento de crecimiento más rápido de la población: los emocionales hispanos de cerebro derecho.

Lo que no quedó en claro para nada es en qué medida los funcionarios del Pentágono están de acuerdo con el sistema de tipos raciales basados en el lenguaje del grupo Saray. Sólo se puede suponer que las consecuencias para la diversificación del cuerpo de oficiales, para tomar un área en el que los latinos están insuficientemente representados de manera especialmente brutal, serían bastante negativas ya que sin duda nadie quiere oficiales ilógicos y emocionales, de “cerebro derecho”, dirigiendo a los soldados a la batalla.

Un examen a la ligera de recientes anuncios de reclutamiento sugiere, sin embargo, que la audiencia de JAMRS, como otros responsables de la política del gobierno y de las corporaciones, ya estaba sintonizada con los contenidos de la presentación de Saray. Anuncios que muestran a amorosas madres latinas y eslóganes como “¿Estás listo para lo que te espera?” (Emocionales y dolorosamente irónicos considerando la guerra en Iraq) han proliferado desde que comenzó la “guerra contra el terror.”

Como dijeran los periodistas Tom Hamburger y Peter Wallsten, autores de “One Party Country: The Republican Plan for Dominance in the 21st Century”, a Amy Goodman en un reciente programa de “Democracy Now!”, los planificadores republicanos para la elección de 2004 operaron basándose en una serie de estereotipos similares a los promovidos por los mercadeadores de Saray y Yankelovich: “George W. Bush obtuvo un 40% del voto hispano a escala nacional, lo que es una cantidad bastante notable para los republicanos y lo lograron con una estrategia que algunos estrategas llaman la ‘estrategia te quiero’, con la que lograron apelar a un sentido de emoción, en lugar de temas, en el caso de los latinos.”

Según este modelo de racialización, hispanos irracionales de “cerebro derecho” inadecuados para el “sistema USamericano de educación se integrarán votando en la mayoría republicada proyectada por Kart Rove, y repletarán durante decenios las filas de los escalones más bajos del sector de servicios, del sistema carcelario, y de las unidades de combate del ejército imperial de USA. Si estuviera vivo hoy en día, Che Guevara, al que un agente de la CIA describió una vez como “bastante intelectual para ser latino,” sin duda confrontaría a los latinos progresistas con la pregunta de qué piensan hacer al respecto.

Autor: Jorge Mariscal
Fuente: rebelion.org