Racismo se hace cada vez mas fuerte en el gobierno de Israel

El racismo, que se extiende cual mancha de aceite en la enferma sociedad israelí, es cada vez más fuerte en el Gobierno israelí. La inminente entrada en el Ejecutivo de Ehud Olmert del partido Israel Beitenu (Israel es nuestra casa), liderado por el racista ultra Avigdor Lieberman, no ha causado ningún tipo de alarma en la democrática Unión Europea, que se ha limitado a enviar a Javier Solana a charlar con Olmert y el propio Lieberman. Tal y como declaró, Solana quiso conocer al racista, líder de los inmigrantes de la extinta Unión Soviética, una minoría de cerca de un millón de personas.

Sin embargo, la llegada al Gobierno de un personaje de la calaña de Lieberman y la posterior reacción de la UE han vuelto a mostrar las diferentes varas de medir que Occidente utiliza en Oriente Medio. La UE nunca ha establecido contactos oficiales con el primer ministro palestino Ismail Haniyeh y es responsable de la grave situación que sufre el pueblo palestino por el boicot impuesto a la ANP, postura que justifica haciendo suyas las tesis del principal violador de las resoluciones de Naciones Unidas, Israel.

Las posiciones políticas de Lieberman deberían ser objeto de condenas internacionales por atentar contra los derechos más elementales, pero la UE, en lugar de amonestar a Olmert por sumar a su coalición a semejante personaje, no tiene empacho alguno en reunirse con él. Lieberman habla abiertamente de limpieza étnica, aspira a un Estado exclusivamente judío y para ello propone expulsar a los palestinos con pasaporte israelí que quedaron encerrados en Israel. Otra de sus geniales propuestas habla de ejecutar a los diputados palestinos de la Kneset que mantengan contactos con Hamas.

Cuando a Solana le preguntaron cómo la UE podía hablar con Lieberman y todavía seguir rechazando las conversaciones con Hamas, dijo que «es una pregunta que me he hecho a mí mismo varias veces». Pues si él no lo sabe…

Fuente: gara.net