Las competencias básicas para la sociedad del conocimiento

En la sociedad del conocimiento (que ya tenemos pisando el umbral de la puerta de nuestra casa), sí algo tendremos en abundancia, serán grandes y crecientes cantidades de información, que nos obligan a establecer una estrategia general y personal para procesar de manera eficaz y eficiente los torrentes de ésta, de tal suerte, que se conviertan en conocimientos enriquecedores para que las personas desarrollen al máximo sus capacidades, en todas las actividades del crecimiento individual y colectivo.

Así mismo hoy podemos comprobar como el binomio hombre-empresa exige para su real sustentación, que la vinculación entre los procesos de educación y formación, con los procesos de producción de bienes y servicios, se realice de manera pertinente, y atendiendo de manera puntual a los criterios de: resolver problemas, producir nuevos bienes y/o servicios que fortalezcan la posición de la empresa en el mercado con calidad, productividad y competitividad.

Curiosamente los centros de investigación pasarán a ser ‘entidades abiertas al público’ para la práctica de la investigación y desarrollo, por lo que será cosa del pasado aquélla concepción donde éstas actividades estaban encerradas en una torre de marfil, con acceso sólo para los grandes ‘gurús’ y para los iniciados.

Todo esto porque la ciencia y la empresa piden inteligencia en lugar de acumulación de saberes que poco aportan a los criterios antes señalados, y no se diga si se trata de agregar valor a los procesos, donde históricamente los resultados del desempeño de los egresados de cualquier nivel escolar, son de una pobreza descomunal, por no decir incompetente; por ello mismo los centros educativos también sufrirán una gran transformación, para pasar de transmisores de información, a centros estimuladores de las inteligencias personales.

A los requerimientos anteriores hay que agregar otra serie de atributos personales como la práctica de los valores éticos, pasando por el trabajo en equipo etc. que para integrarlos en un listado, es necesario alinearlos con el concepto de competencias básicas para un buen desempeño individual y colectivo de cualquier actividad productiva.

Recientemente en el proyecto europeo sobre investigación de universidades, se realizó una encuesta sobre las capacidades genéricas que las empresas piden de los egresados universitarios, misma que arrojó las 17 siguientes capacidades por orden prioritario:

1. Capacidad de aprender.
2. Capacidad de aplicar los conocimientos en la práctica.
3. Capacidad de análisis y síntesis.
4. Capacidad para adaptarse a las nuevas situaciones.
5. Habilidades interpersonales.
6. Capacidad para generar nuevas ideas (creatividad).
7. Comunicación oral y escrita en la propia lengua.
8. Toma de decisiones.
9. Capacidad crítica y autocrítica.
10. Habilidades básicas de manejo de la computadora.
11. Capacidad de trabajar en equipo interdisciplinario.
12. Conocimientos generales básicos sobre el área de estudio.
13. Compromiso ético (valores).
14. Conocimientos básicos de la profesión.
15. Conocimiento de una segunda lengua.
16. Apreciación de la diversidad y multiculturalidad.
17. Habilidades de investigación.

De los resultados anteriores, podemos apreciar que aquéllas capacidades por las que ‘sufren y se desvelan’ los alumnos y profesores universitarios, se ubican en las prioridades 14 y 17 de la escala, dejando en segundo término, por no decir en el olvido, otras 15 de alta prioridad que les faltan para completar el perfil, dicho en otras palabras ‘se comen como glotones’ sólo dos, de las diecisiete capacidades necesarias para asegurarse un puesto de trabajo en la sociedad del conocimiento.

Con respecto al mundo de la investigación y desarrollo que será tema de estudio y práctica común por todos en el futuro inmediato, de acuerdo con un informe europeo sobre las relaciones entre el sistema de educación superior y el Espacio Europeo de Investigación, proporcionó sin orden de preferencia una lista de atributos básicos para ser un buen investigador:

a. La lógica, el razonamientos inductivo – deductivo – y de simulación; el pensamiento crítico y la capacidad de definir y resolver problemas.
b. La creatividad y la curiosidad.
c. El trabajo en equipo.
d. El tratamiento, la interpretación y la evaluación de la información.
e. Las prácticas multi, inter y transdisciplinares.
f. El espíritu de empresa y la capacidad de autodefinición del trabajo.
g. La práctica ética.
h. La capacidad de comunicación.
i. La capacidad de anticipación, el análisis de riesgos, la prospectiva.

Al analizar ambos listados podemos verificar que las capacidades genéricas y los atributos básicos que arrojaron ambos trabajos son similares, sólo que los atributos básicos son más exigentes y específicos, pero que en la combinación de ambos se pueden establecer lo que llamamoscompetencias básicas para la sociedad de la información .

Bueno así que para estar en consonancia con el futuro que ya llegó, es necesario que tengamos en cuenta que hay dos figuras que están emergiendo para responder a éstos retos, y en las cuales seguramente pronto nos ubicaremos de acuerdo con nuestro tiempo y circunstancia:

I.- El trabajador-investigador
II.- El ciudadano investigador

Ambos en proceso de educación y formación permanente, que los mantenga actualizados y solucionando problemas, así como elaborando nuevos productos y servicios para el desarrollo integral de las personas.

Buena vida para todos.

Mestizo Cósmico