Tendencias racistas en Cuba

En la actualidad, el desconocimiento acerca de la presencia negra en la prensa plana en Cuba es casi absoluto. Otro aspecto en la vida de la comunidad negra y mestiza cubana escamoteado por las tendencias racistas que abierta o subrepticiamente han manipulado la memoria de la vida socio cultural del país.

Pues sí, aquí lo confirmo, hubo una prensa plana negra en Cuba. Es escandaloso que una figura nacional como la de Juan Gualberto Gómez sea manipulada de forma tal que solamente se destaque su labor política en la vida nacional y se oculte la importancia que tuvo su quehacer en la vida social de la comunidad negra y mestiza en Cuba y de forma decisiva en el desarrollo de importantes periódicos pertenecientes a sociedades de negros y mestizos.

Apunta Oilda Hevia Lanier, en su obra titulada El Directorio Central de las Sociedades negras en Cuba, 1886-1894, Editorial Pinos Nuevos, 1996, que: “Entre las prerrogativas concedidas por el gobierno colonial la libertad de imprenta alcanzó, en el sector negro, una especial fuerza.”

Entre las primeras y más importantes publicaciones aparecían las que estaban de cierto comprometidas con el gobierno colonial de Emilio Calleja. La citada autora anota como sobresalientes El Ciudadano y El Hijo del Pueblo, fundados ambos por Manuel Alburquerque; La Unión dirigido por Casimiro Bernabeu, El Heraldo y La Lealtad por Rodolfo Hernández de Trava.

Pero una corriente opositora con mayor fuerza surgió “para cohesionar la raza negra, promover la ilustración y la fraternidad social”. Liderearon esta corriente de clara tendencia separatista, los periódicos La Fraternidad (1879 y 1890) y la Igualdad (1892), fundado y dirigido por Juan Gualberto Gómez. Fue tanta la importancia de esta labor que llegó a cohesionar todas las sociedades negras de la isla y encabezó la batalla contra los periódicos negros que defendían las ideas integristas.

Otra figura descollante en la comunidad negra de fines de siglo 19 es la de Martín Morúa Delgado. La que padece aún por un juicio histórico justo y objetivo. Su labor como periodista tuvo como guía el objetivo de “ …contribuir a la desaparición de la prensa españolita por resultar perjudicial para las aaspiraciones de libertad y progreso de la raza de color”. El Pueblo, su periódico, mereció la prohibición de las autoridades coloniales por las ideas que propagaba. Sin embargo, Morúa Delgado divulgaría sus ideas sistemáticamente en otras publicaciones, como La Habana Elegante, en artículos como los dedicados a exponer los conceptos del socialismo católico.

Sin menos méritos, tenemos la personalidad de Rafael Serra Montalvo, creador del bisemanal, La Armonía, en Matanzas, con un lema que tenía “ la fraternidad” como santo y seña para armonizar todas las razas y clases sociales.

Aún hay un ejemplo de igual importancia por lo revelador de la magnitud que gozaron las publicaciones negras y mestizas en la isla, es el de la revista femenina negra “Minerva” (1888 – 1889, primera época). Esta publicación quincenal, dirigida paradójicamente por un hombre, Miguel Gualba, sirvió como vocero de las demandas de la mujer negra. El abanico de las ideas que difundía abarcaba desde la necesidad de educación y de enseñanza hasta el baile. Además comunicaban ideas que alentaban a las mujeres negras a cultivarse para lograr la emancipación social a través de la educación, al matrimonio civil, reseñas de comentarios de moda, poesía, salud e higiene domésticas, etc.

El tema de la educación de la mujer muy divulgado en publicaciones generales y especificamente de carácter femenino a partir de los años 80 del siglo 19 respondió indudablemente a la elaboración de un discurso pro femenino para combinar la necesidad, social e individual, de contactar al sector femenino con el progreso por imperativo de la entrada en Cuba de una Modernidad que conduciría al desarrollo, en fecha muy temprana, de una sociedad de consumo.

Entre 1879 y 1899 existieron 34 publicaciones creadas y destinadas por y para servir intereses de la comunidad negra y mestiza. Luego en las primeras cuatro décadas de República, el número disminuyó considerablemente, pero en páginas de diarios importantes de diferentes tendencias políticas aparecían sistemáticamente columnas y planas enteras dedicadas al tema negro en las que se destacaron figuras como Gustavo Urrutia, Lino D’Ou, Nicolás Guillén y Salvador García Aguero.

Hay que aclarar que todas estas publicaciones conducían a propagar un ideal de igualdad y fraternidad en los primeros tiempos, luego pasaron a recrear la épica de la independencia nacional, las preocupaciones sociales, sin abandonar la necesidad de educarse y cultivarse para progresar social y profesionalmente. Aunque ahora se vea paradójico, en muchas publicaciones se rechazaba las tradiciones religiosas y culturales africanas más directas y reivindicaban una cubanía y una criollez garantizada por la dedicación a las luchas por la libertad nacional. Baste lo anotado hasta aquí para rescate de la memoria y que no sea más escamoteada, ni manipulada.

Fuente: cubanuestra.nu