No es racismo, es delincuencia

Dos episodios cercanos en el tiempo y con reacciones similares como los de Villaconejos y Alcorcón en la Comunidad de Madrid, nos sitúan ante un grave problema de indefensión ciudadana que responsabiliza al Estado por su incapacidad para resolver los problemas de inseguridad, denunciados previamente, y por tanto advertidos. La reacción de todo un pueblo echándose a la calle, como en Fuenteovejuna, para tomarse la justicia por su mano con un delincuente habitual y convicto, no justifica la delictiva reacción de los habitantes de Villaconejos, pero les exime moralmente en parte, ante el desdén de las autoridades. En Alcorcón, las batidas de cientos de jóvenes de la localidad en busca de latinoamericanos a los que identifican con las bandas de los Latin King o Ñetas y responsabilizan de una reyerta previa saldada con heridos graves y detenidos, tampoco tiene ninguna justificación. Sin embargo, en ambos casos, el Estado, los poderes públicos, la policía, la justicia, han brindado con su nulo proceder, a unos y otros, motivo de excusa pública.

Lo de Alcorcón, populosa ciudad dormitorio de Madrid, no es un problema de racismo, aseguran algunos de los jóvenes que participaron en los disturbios, sino de delincuencia y así parece. Las denuncias, entre otras quejas, contra chicos latinoamericanos que controlan los campos de fútbol y baloncesto públicos de la localidad, donde exigen el pago de unos euros a quienes pretenden utilizarlos, práctica mafiosa de extorsión habitual en sus países, no han debido interesar a la policía, ni al ayuntamiento en vista del preocupante desconocimiento que sobre el origen de los incidentes reconoce la delegada del Gobierno, Soledad Mestre.

Seguramente no hay un caldo xenófobo y racista en el germen de los disturbios pero nadie duda de que si no se actúa con decisión puede haberlo más adelante. Lo que ahora se enmarca en un problema de delincuencia y seguridad puede degenerar en un grave conflicto racial. A la delincuencia se la combate con la policía y con una ley que garantice que “quien la hace, la paga”, ya sea español o de otra nacionalidad, y en España, sabido es, que éste es un problema todavía por resolver…

Autor: Antonio Jiménez
Web: diariosigloxxi.com