Día de la Mujer Trabajadora

Que en el siglo XXI todavía tengamos un día dedicado a la mujer trabajadora me parece tan incongruente y anacrónico que me sume en la más absoluta perplejidad. ¿Por qué no hay un día del hombre trabajador? Porque se supone que eso es lo normal, sin embargo hay que celebrar el día de la Mujer como algo inusual, especial, distinto y digno de una atención privilegiada.

Si hemos luchado con denuedo y quemado nuestras energías para recuperar nuestra igualdad social, ¿por qué todavía se sigue produciendo esta discriminación? ¿Es que el género todavía prevalece en nuestra involución social sobre el hecho de ser Persona? ¿Es acaso el derecho al trabajo algo que tengamos todavía que celebrar, reivindicar o exigir? ¿Todavía estamos igual a pesar de todo el tiempo transcurrido y de las vidas dejadas en el intento? Me parece un insulto más a nuestra inteligencia.

Inteligencia sobradamente demostrada, por si a alguien se le ha olvidado, por lo que daré sabrosos datos científicos para la autoestima de la Mujer e información para el Hombre.

1) El cromosoma femenino “X” es 84.000 años más antiguo que el cromosoma masculino “Y” que no es sino una mutación del anterior. (Univ. de Standford, USA, Pompeu Fabra, BCN; labs. de genética de Univ. de Israel, Italia, Sudán, Pakistán y Reino Unido). Leer “La maldición de Adan” y “Las siete hijas de Eva” del genetista Bryan Sykes.

2) El primer antepasado de la especie humana fue una hembra que habría vivido en África hace 143.000 años. Los genes femeninos se reproducían a sí mismos, al igual que todavía hoy existen especies de saurios y peces donde todos los ejemplares son hembras.

3) En su libro “Humanología: la nueva inteligencia” el Dr. Carlos Santamaría (Colombia) habla de la manifiesta superioridad femenina, comparando su capacidad biológica, fuerza física y emocional que la capacita para traer hijos al mundo, cuidarlos y educarlos, con la fuerza muscular superficial del hombre.

4) La capacidad de multiplicidad de tareas, debida a su desarrollo neurológico, está más que demostrada. La mujer posee un cerebro multiprocesador, que le permite hacer y atender muchas cosas a la vez, mientras que el hombre es monoprocesador, siendo capaz de hacer solo una cosa a la vez. Muchos libros, con el adecuado sentido del humor, hablan de estas manifiestas diferencias.

6) En su libro “Dios era Mujer”, Pepe Rodríguez aporta una singular cantidad de datos de cómo la diosa Madre, el Olimpo femenino, fue usurpado por los hombres que crearon un panteón masculino en el que pudieran verse representados.

Desde la noche de los tiempos, el hombre teme la sabiduria femenina y recurre a la conocida quema de brujas. Somete a la mujer bajo la fuerza bruta e inventa un sinfin de mentiras que convierte en leyes y religiones para mantenerla bajo su poder manipulando el sistema de creencias social (la costilla de adán, la mujer debe obedecer y seguir al hombre, el hombre tiene todos los derechos, la mujer ninguno… etc.) todas hechas por hombres sin la opinión, consenso o consentimiento de la mujer, impidiendole incluso el acceso a la ilustración, ignorándola, despreciándola, ocultándola, cubriéndola con velos, usándola como un objeto, sometiéndola como esclava y maltratándola hasta matarla… Estas actuaciones sólo se hacen con aquello que se teme, sino, no habría ninguna necesidad de hacerlo. Y todos sabemos que el miedo es el hijo de la ignorancia. La única forma de sentirse superior, es conseguir que alguien se sienta inferior.

A pesar de los siglos transcurridos, de lo que se supone debería de ser lógica evolución mental en los seres humanos a través del tiempo, he aquí la realidad:

– Entre el 25 y 50% de las mujeres son maltratadas hoy en el mundo.
– 130 millones de mujeres y niñas han sufrido mutilación genital.
– 60 millones de niñas mueren cada año por abortos selectivos, infanticidios o abandonos.
– 50 millones de mujeres y niñas están expuestas a la violencia masculina dentro de la UE (Europa, nuestra maravillosa cultura y civilización donde impera la educastración, el machismo atávico y el analfabetismo mental y espiritual).
– 4 millones de mujeres padecen el tráfico sexual cada año.
– Una de cada tres mujeres es maltratada físicamente por su pareja.

¡Feliz día de la Mujer! Para celebrarlo, te regalo el documento adjunto, con todo mi cariño, con la intención, como siempre, de que sirva para despertar la conciencia de quienes lo lean, en este caso, de mis congéneres.

MUJER Y VALORES 

La creación de la sociedad empieza por la Mujer: la madre creadora, transmisora de vida, de valores y ejemplo para sus hijas e hijos, ejemplo que copiarán y nunca olvidarán, para bien o para mal.

Tanto hombres como mujeres, han sido educados por la madre, ya que el padre no siempre ha sido una presencia continua en el hogar. Ancestralmente, la madre ha sido responsable de cuidar el fuego del hogar y transmitir su sabiduría a la siguiente generación.

Pero desde hace mucho tiempo, la adaptación a un nuevo orden de cosas y su propia supervivencia la empujaron, quizás inconscientemente, a olvidar los valores intrínsecos a su género mientras luchaba por recuperar su puesto en la sociedad, el cual el hombre le había arrebatado por la fuerza, que no por la inteligencia.

En ese afán de correr para recuperar el tiempo perdido, la Mujer se ha desviado de su camino paralelo y ha entrado en el del hombre, persiguiéndo allí sus reivindicados privilegios en lugar de hacerlo desde su propio camino, el de la poderosa energía femenina. Quizás las reglas del juego preestablecido la empujaron a ello, pero ahora ya no es necesario seguirlas. Ya ha pasado mucho tiempo. La Mujer, una vez más, ha desmostado su fuerza y su poder, su valentía, su capacidad y su buen hacer en todos los campos que hasta hace poco eran de exclusivo dominio masculino.

En su afán de reconquista, justo pero no siempre bien encauzado y menos comprendido, la Mujer ha copiado del hombre sus vicios y debilidades, sin darse cuenta que tan solo forman parte de malos hábitos para llenar su vacío interior y su atávico aunque oculto complejo de inferioridad y miedo a la poderosa y sutil energía femenina.

La Mujer se olvida de quién es en realidad y aprende a fumar, a emborracharse, a drogarse, a envilecerse, a querer ser como el hombre en su afán de igualarse a él socialmente, como si el hombre fuese un ejemplo a seguir. Mientras escala puestos de trabajo bien merecidos por su inteligencia, creatividad, intuición, poder de adaptación y de comunicación, lo hace desarrollando su energía yang, masculina, lo que le ayuda a abrirse paso y salir adelante, pero al mismo tiempo copia infantilmente, hace lo que ve hacer a los hombres, “para no ser menos”, perdiendo el norte, perdiendo su esencia femenina, que es totalmente diferente de la masculina.

Sin embargo, nuestra igualdad como individuos es innata, es humana, porque por encima del macho y de la hembra, del hombre y la mujer, está el ser Persona, donde no hay distinción de género ni de sexo. La igualdad, como la libertad, está en el espíritu y es un don divino con el que nace todo ser humano. Pero lo que distingue al Ser Humano de los animales es su conciencia de ser, el poder de pensar por sí mismo, de elegir y decidir, su libre albedrío, y su alma. La irresponsabilidad, la inconsciencia y la degeneración es lo que le convierte en un animal humano. Y animales humanos los hay, infortunadamente, en ambos sexos. Igual que hay Seres Humanos evolucionados, de ambos géneros, conscientes y maravillosos, que están marcando la diferencia y son un ejemplo a seguir.

Siguiendo el camino marcado por el hombre, porque era el único que había, la Mujer ha ido perdiendo en cada recodo, quizás inconscientemente, sus propios valores: el decoro, la elegancia espiritual, la belleza interior, el honor y el respeto por sí misma. Uno de los problemas que más fuertemente sacude a una inmensa mayoría de mujeres, es su falta de autoestima, resultado de la pérdida de valores propios y de una vida propia, ya que la única que se le había ofrecido era vivir a través del hombre, como esposa y como madre, pero no como individuo. Esa copia, esa libertad convertida en libertinaje, ha propiciado la degeneración y la involución, en lugar de haber llevado a la Mujer a crear un nuevo tipo de sociedad, responsabilidad de la que ninguna mujer puede zafarse porque nace destinada a ello.

Muchas mujeres han dejado de respetarse a sí mismas, por lo que el hombre ha dejado de respetarlas del mismo modo. Los niños y niñas, los y las adolescentes de hoy son el resultado del ejemplo recibido, tanto de madres como de padres no preparados en absoluto para la gran y maravillosa responsabilidad de educar a otros seres humanos, indefensos y vulnerables, que copiarán el ejemplo de sus progenitores.

Y para un gran número de Mujeres conscientes y evolucionadas, esa degradación significa un inadmisible insulto: el del agravio comparativo.

Mujer, madre, esposa, amiga y compañera, guardiana de los valores morales y espirituales: recupera tu honor, tu pudor y tu vergüenza, no cara a los demás, sino ante Dios y ante ti misma, para recuperar al mismo tiempo tu poder y tu gracia propia de tu género. No necesitas para nada fumar, ni beber, ni autodestruirte, ni formar parte de esa masa banal y mediocre cómodamente instalada en la estulticia, la sordidez y la inmoralidad, algo que la mujer siempre ha criticado y vituperado, y sin embargo ha pasado a copiar. Recupera pronto tu conciencia femenina, tu delicadeza y buen gusto, tus buenos modales, tu encanto y tu gracia, tu autoestima y tu fuerza interior, y esos valores que se escriben con “D”, de Diosa, de divinidad: dignidad y decencia.

Trabaja, estudia, realízate, lucha con tus propias armas, ponte en el lugar que mereces y te corresponde por derecho divino, usa tu gran inteligencia e intuición que te son propias; no te denigres a ti misma convirtiéndote en un objeto al servicio del hombre, jugando a su propio juego, porque si lo haces también atraerás al tipo de hombre que busca ese tipo de mujer; luego no te quejes de lo que te pueda pasar. Mejor elije al hombre adecuado, desde el respeto y el apoyo mutuos, pero no el que pretenda brindarte una protección que no necesitas para nada, a cambio de tu sometimiento y humillación, que no son sino otras tantas formas de prostitución. Aquel que no vaya detrás ni delante de ti, sino a tu lado, para crecer juntos, codo con codo, para que las energías yin y yang se unan y formen el círculo mágico del amor y la armonía, el respeto y la confianza mutuos.

Tu fuerza es la fuerza intrínseca de tu propia esencia y energía. Tu poder te lo da el poder moral y espiritual de tus propios valores y convicciones. Sólo viviendo congruentemente, de acuerdo a tus principios, manifestándote firme y honesta contigo misma, recuperarás la autoestima, tu propio respeto y el de los demás. Palabra de honor.

Ser una mujer liberada significa precisamente haberse liberado del yugo masculino (porque no hay un tercer sexo contra el que luchar, afortunadamente…), de su fuerza destructora, de su actitud prepotente y humillante, y sobre todo significa liberarse de los miedos heredados y de las falaces limitaciones que nos habían impuesto y hecho creer. Liberarse no significa convertirse en otro hombre más, sino precisamente en todo lo contrario.

Esos serán los valores que tus hijas hereden y copien, y transmitan a su vez para que, poco a poco, creemos entre todas y todos una nueva sociedad en la que todos queramos vivir.

Inma Capo 
IINLP – www.instituto-pnl.com 
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Valencia – España