Belice ejemplo de integración

El ministro de Relaciones Exteriores, Eamon Courtenay, afroantillano y protestante, y su primer ministro, Said Musa, de origen palestino y musulmán, comparten un proyecto de país que trasciende sus diferentes referencias culturales.

Belice, el más pequeño y joven de los países del Caribe centroamericano, formado por seis diferentes grupos étnicos que hablan entre ellos hasta 8 lenguas, proclama con el ejemplo que la integración en la región es posible.

Y lo hace como anfitrión de la segunda Cumbre presidencial del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y de la Comunidad del Caribe (CARICOM), celebrada este sábado en Ciudad de Belice, y como único país que pertenece a ambos bloques.

En su breve geografía de 23 mil kilómetros cuadrados conviven criollos afroantillanos, garífunas, mestizos, hispanos, mayas, ingleses, menonitas, libaneses, chinos e indios orientales.

La tolerancia racial y la religiosa se combinan con éxito en Belice, donde 300 mil habitantes demuestran que se puede vivir la diversidad en armonía.

Independiente desde hace 27 años, Belice muestra una identidad como nación casi imposible.