Afrobrasileños contra el racismo

Y los brasileños al fin están discutiendo el tema racial, tras décadas de afirmar que su país estaba libre de racismo, dijo el senador Paulo Paim, autor de uno de los proyectos de ley de acción afirmativa pendientes.

”La elite brasileña dice que éste no es un país racista, pero todos los indicadores sociales muestran que la exclusión es endémica”, dijo. “Queremos abrir a más brasileños los espacios que se merecen”.

Da Silva dijo que la irritación provocada por el incidente en el elevador lo empujó a luchar. ”No pude ignorarlo, ya que fue de una forma tan evidente. Me dolió mucho. Me lastimó el alma”, señaló Da Silva. “No podemos retroceder. No podemos seguir callados”.

Los cambios representan un drástico giro en un país que tiene más de 90 millones de descendientes de africanos, pero que parece completamente blanco en las pantallas de los televisores y en los órganos de gobierno.

A partir del siglo XVII, los traficantes portugueses de esclavos enviaron unos 5.5 millones de africanos al Brasil. De ellos, según los historiadores, 3.3 millones sobrevivieron la travesía. Brasil abolió la esclavitud en 1888, el último país de las Américas en hacerlo.

El legado africano es obvio en las cifras del censo: alrededor de la mitad de los brasileños se identifican como negros o ”pardos”, lo que significa mestizaje entre blancos y negros. Otra mitad se identifica como blancos, y menos del 1 % como asiáticos o indígenas. A pesar de su cantidad, los negros brasileños han sido siempre más pobres, menos educados, menos saludables y menos poderosos que los brasileños blancos.

Y aunque los brasileños comen alimentos y utilizan palabras de origen africano, sus libros de historia hablan casi exclusivamente de los héroes blancos, dijo Emanoel Araujo, un famoso escultor negro y curador del Museo Afro Brasileño en Sao Paulo.