Himno americano

El “Himno Americano” es un artículo que fue publicado en varios diarios de Latinoamérica el 12 de octubre de 2004, con motivo de la celebración del descubrimiento de América. Remueve las consciencias y nos invita a cuestionarnos sobre lo que llevamos dentro.

Himno americano 

Permítanme soñar un sueño vano, el sueño de la Unión, el sueño de la felicidad. Permítanme olvidar que alguna vez hubo independencia, que una mala noche nos dividimos pensando que adquiríamos la libertad. Un cambio de yugo no es nacer de nuevo, es morir una vez más.

América, deja qué golpee en tu pecho y despierte en ti esos sentimientos que llevas reprimidos desde hace más de dos siglos. Déjame que rememore tus victorias, tus éxitos y tus fracasos. ¿Por qué te empeñas en estar tan dividida? ¿Qué viento gélido corrió por tu alma, que amargamente guarda rencores, celos y miserias? ¡Alza tu vista al cielo y mira que no hay sino motivos para la gloria; solo hay razones para unirnos en un puño, para pelear juntos la batalla de tu verdadera libertad!

Libertad no es dividirnos, no es odiarnos ni despreciarnos. Libertad, escúchenlo quienes hacen la historia, no es engañar al pueblo, con sabrosas historietas que encrespan la enemistad. Libertad es escoger un buen vínculo, vincularnos para progresar. La libertad no es sino la unión, la unión no es sino la felicidad.

No creo en la comunidad; en mi sueño he volado más… Óyeme bien Latinoamérica: reclamo de ti aquella nacionalidad que reprimes dentro de tu pecho, aquella de la que a veces te avergüenzas, pero que late escondida dentro de ti. Nunca has visto tu corazón, mas lo oyes latir. Déjame que te lo saque y te lo muestre, que te enfrente contra quien eres.

Tienes una sola raza, un solo idioma, una sola idiosincrasia, una sola historia, un solo Dios, una sola tierra… ¡Qué espléndida tierra tienes! Atrévete y dime, ¿en qué parte del mundo encontrarás más lazos, más motivos para la unión? Cuando un pueblo tuyo sufre, toda América sufre; cuando uno goza, toda América se alboroza. Por más que lo intentes, América, eres una sola.

No dejes que la soberbia de unos políticos vuelvan a dividirte en su provecho; en mi sueño su avaricia ya ha muerto. Vuelven a brillar en el cielo abierto las estrellas de las naciones, que vuelven a reflejarse en la mansedumbre de los ríos de la Unión. No me despiertes. Déjame escuchar su himno, que ya suena, cada vez más alto, detrás de la cordillera:

América renace,
nace un Imperio,
renace la Unión.
LAUS
Escrito en América, 12 de octubre de 2004
laus@samerica.com