Parálisis Social (Caso Mexicano)

Los actos criminales y la inseguridad que se han enraizado fuertemente en la actual sociedad mexicana contrastan fácilmente con la pacifica y ordenada forma de vivir de nuestros ancestros indígenas, los Viejos Abuelos. Es precisamente en estos tiempos difíciles en que debemos valorar y examinar las exitosas sociedades de nuestros antepasados.

Los gobiernos mayas, teotihuacanos, toltecas y nahuas tuvieron como principal motor progresista la seguridad; el hecho de brindar factiblemente la protección a sus habitantes. Es así que los niveles de criminalidad eran casi nulos en aquellos tiempos. Para nosotros esto suena como un paradisíaco mundo imaginario, pero por milenios nosotros gozamos los frutos de un sistema social que mantuvo la estabilidad y la armonía entre los ciudadanos, llevando así a la sociedad de aquel entonces hacia un verdadero progreso.

El elemento clave del exitoso sistema social de nuestros ancestros radicaba en la estructura educativa, la cual no solo veía por lo escolar, sino que se marcaban estrictamente los cánones sociales para el buen comportamiento de los ciudadanos.

Desde niños, nuestros antepasados indígenas eran guiados para convertirse en seres humanos rectos. Los Viejos Abuelos sabían que al mostrar respeto por la naturaleza, la espiritualidad y sus semejantes, muy difícilmente caerían en el mundo de la criminalidad. Siendo hombres y mujeres de bien, las sociedades de antes funcionaban sin los tropezones del presente.

En la actualidad, más de quinientos años después de que cayera nuestro sistema social bajo la invasión española, el horrible infierno que se vive es consecuencia de un decadente sistema social. La culpabilidad de la inseguridad no recae en los delincuentes, sino en el mismo diseño de nuestra actual sociedad. Se sigue pensando que la inseguridad en cualquiera de sus formas puede ser peleada con la fuerza bruta.

Pero en este sistema occidental que vivimos ya no educamos a los niños y niñas a ser gente de bien a la manera que lo hacían los antiguos. Esto produce una sociedad que esta predispuesta a hacer lo que quiera, sin importarle lo que suceda a él o sus semejantes. La forma actual de vida en México rota alrededor de la ley que dice que “con dinero baila el perro”, cuyo mejor arquetipo es como resultado el (o la) gandalla que se vale de cualquier artimaña por menor que sea para abrirse paso en la vida.

¿Por qué? Porque el mismo sistema, la forma de vida impuesta en México por quinientos años da cavidad a estos hechos que obviamente degradan la seguridad de la población en general. A la larga vemos que el mismo sistema sufre una parálisis, la cual podría conllevar a una eventual crisis y colapso.

Los Viejos Abuelos del Anahuac sabían muy bien esto, y por eso urgían y a veces forzaban a la gente a comportarse de una manera que no afectara el funcionamiento social. La prueba de que esto les resultó a nuestros ancestros, es que por milenios tuvimos una sociedad ejemplar y afable, desde los tiempos Olmecas hasta la llegada de Cortes. Hoy solo queda la memoria, pero de ella tenemos que aprender para mejorar nuestra terrible situación de hoy.

Por: Miguel Ángel Omaña Rojas