Mestizaje y multiculturalismo

En las últimas décadas se ha cuestionado al concepto de “mestizaje” como una utopía que encubría los verdaderos problemas de América Latina.

¿Se puede hablar de mestizaje hoy en día en América Latina? Se trata de una importantísima cuestión que se vuelve vital en un momento en el que se habla de diversidad y multiculturalidad.

La historiadora y antropologa Carmen Bernard, una de las voces más acreditadas en el campo, propone volver la vista hacia este concepto que ha sido desacreditado en la época contemporánea, sobre todo por la corriente de la multiculturalidad.

La investigadora franco-argentina, quien ha publicado junto con Serge Gruzinski dos volúmenes de la historia del Nuevo Mundo (“Del descubrimiento a la conquista”, editados por el Fondo de Cultura Económico”) presentó la conferencia “Significados del mestizaje: pasado y presente”, en el Fórum Universal de las Culturas.

En opinión de Bernard, en las últimas décadas se ha cuestionado al concepto de “mestizaje” como una utopía que encubría los verdaderos problemas de América Latina.

El multiculturalismo, corriente surgida en Estados Unidos, en los años setenta, proponía una nueva forma de analizar la diversidad, cuyas opiniones fueron adoptadas en América Latina.

Bernard se consideró a sí misma como a “contracorriente” de estas “modas” y expresó sus opiniones favorables a la idea clave de mestizaje.

“México es el país mestizo por excelencia, desde antes de la conquista, con ciudades como Teotihuacán, una ciudad náhuatl ubicada en territorio otomí, con gran cantidad de inmigrantes.

Se trataba de una sociedad mestiza”.

Sobre todo, destacó la idea del académico David Brading, que acuñó el término “The first América” para referirse a la época colonial, época de una prosperidad excepcional, en que se dieron todo tipo de mestizajes.

La investigadora presentó su conferencia con numerosos ejemplos en imágenes, como las de códices como el Mendoza, que al margen de su pintura de influencia indígena, cuenta con glosas en español.

Sin embargo también destacó esta época como la de un gran desprecio hacia los mestizos.

Puso por ejemplo las injustas críticas que se le hicieron al escritor Garcilazo de la Vega “El Inca”, así como las malas lecturas de lo que quiso hacer por América.

Citó cómo en la historia colonial aún no se pensaba en “mestizaje” como un proceso, sino como individuos particulares: hombres a los que había de desconfiar.

El Códice Huamán, peruano, indica que los mestizos “andando el tiempo han de ser peligrosos y perniciosos” y la solución no era otra mas que “botarlos del Perú”.

Ser mestizo en aquél tiempo, indicó Bernard, significa subversión. Ahora se trata de norma, conformación.

Sin embargo, en la era colonial a los mestizos se les veía como un aluvión poblacional cada vez más creciente, una población de contornos muy ambiguos que igual podían ponerse el traje de español o de indio.

El mestizo se dedicaba entonces a los oficios particulares, a ser regatones, arrieros, gente que se mantenía en tránsito a lo largo del espacio.

Contrastaba con el concepto de “identidad” en la colonia, que se basaba en tener una reputación en su pueblo de origen.

Para el Siglo XVIII, el hecho del mestizaje es total. De esta época son los conocidos cuadros de castas, que ilustraban categorías que ya no entraban en el marco común, que luego dieron origen a la población urbana y al pueblo.

Pero, indicó Bernard, la diversidad, en todas sus variantes, fue representada en esta época barroca para mostrar la grandeza del soberano español, para dar una muestra de la diversidad de su pueblo.

De esta manera, españoles y castas aparecen en cortejos, danzas y actividades públicas.

Se procede a una teatralización de la diversidad, se desarrollan las músicas populares y la plaza se convierte en el espacio de representación, donde la gente se muestra.

Con la Independencia desaparecen las identidades particulares, y los mestizos aparecen en la posición dominante.

El edificio colonial se desmorona. La construcción de las diversas naciones hace que aparezca más mestizaje.

La investigadora también destacó la importancia de los movimientos indigenistas del Siglo XX en México, un proyecto de parte de los intelectuales para desarrollar las poblaciones indígenas, que más bien se pensaba en términos de asimilación, influenciada por el agrarismo y el socialismo.

En Perú también se comenzó a ver a lo híbrido, mestizo o cholo como marca de degeneración, incrementándose una promoción hacia los razas puras.

Nuevamente se retornaba a la idea de blancos e indios, dejando fuera a los mestizos.

De esta manera la investigadora planteó diversas dinámicas contemporáneas en las que países como México, Perú, Argentina, Chile o Brasil han lidiando con las ideas de mestizaje e indigenismo, dos ideas que parecen chocar y otras veces complementarse, porque la realidad es que “ninguna sociedad puede mantenerse encerrada”.

Fuente: elporvenir.com.mx/