Acercamiento conceptual a la diversidad cultural

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El multiculturalismo es un término polisémico que está asociado a múltiples fenómenos y a geografías distintas. A pesar de los intentos de claridad conceptual, se ve cómo este desarrollo sigue siendo insuficiente para explicar una realidad que rebasa la terminología social y filosófica. Al hacer un contraste entre la situación de la diversidad cultural en nuestro estado y el uso de los términos, llego a la conclusión de que es necesario estudiar este problema desde una perspectiva “microfísica”.

Desarrollo conceptual
El concepto de multiculturalismo es heterogéneo y ambiguo como el propio término de cultura. En primer lugar, está asociado a los problemas de inmigración creciente en los países desarrollados. En este caso el multiculturalismo es sinónimo de pluralidad cultural: “Las intensas migraciones de estas últimas décadas en los países denominados del primer mundo, así como el variopinto paisaje sociocultural que se adivina en configuración de la nueva Europa, podrían ser dos ejemplos de esta línea” (Gutman, 1993: 13; Jordán, 1999). Asociado con este término, Kymlicka (1996: 25) extiende el concepto de minorías culturales a las minorías autóctonas: “En el primer caso, la diversidad cultural surge de la incorporación de culturas, que previamente disfrutaban de autogobierno y estaban territorialmente concentradas en un Estado mayor” (estado multinacional); pero también se refiere a los procesos de inmigración: “En el segundo caso, la diversidad cultural surge de la inmigración individual y familiar” (estado multiétnico). Para Baumann (1999), hablar de multiculturalismo es referirse a tres nociones: identidad nacional, étnica y religiosa, las tres relacionadas íntimamente, pero también, paradójicamente, excluyentes. Luis Villoro (1995: 27) plantea el término de diversidad en la discusión filosófica kantiana de la dignidad humana: “el reconocimiento de la dignidad puede justificar una política de la igualdad con respecto a las diferencias”.

El multiculturalismo es un concepto polifónico puesto que en él concurren diversas significaciones, cada una de ellas responde a un conjunto de problemas definidos con-textualmente. Jordán (1999: 13) plantea así el problema de la inmigración y de la formación de docentes en España: “…la educación multicultural acoge todo un movimiento pedagógico que pretende responder lo mejor posible a la realidad cultural y étnicamente plural de nuestras escuelas y aulas”; Gutman (op. cit.: 14-15), por su parte, se refiere al contexto de EE.UU. y Canadá, e incluye en su proposición la diferencia sexual, racial, étnica y religiosa, consideradas como minorías sociales: “la impersonalidad de las instituciones públicas es el precio que los ciudadanos debieran pagar gustosamente por vivir en una sociedad que nos trata a todos como iguales, cualquiera que sea nuestra identidad étnica, religiosa, racial o sexual en particular”. Baumann (op. cit.: 18) plantea el problema de América y Europa en general, y lo relaciona con las garantías individuales o civiles. En síntesis, el autor considera que los derechos individuales son más una ideología que una oportunidad para la equidad social, y los derechos individuales se contraponen a los derechos comunitarios: “La eficacia de los derechos humanos a nivel individual depende de que la persona pertenezca al Estado nacional “adecuado” (e incluso entonces), su puesta en práctica excluye a colectivos enteros”; Villoro (op. cit.: 26) habla de la diversidad social como un producto de movimientos sociales que reclaman el derecho a la diferencia. Movimientos que plantean el dilema entre la universalidad de las normas y el objetivo singular de realizarse a sí mismo: “Exigencia de derecho a su propia forma de vida y elección de valores de minorías raciales, opciones sexuales, distinciones de género; demanda de conocimiento de nacionalidades, comunidades étnicas, culturas en sus formas de expresión más diversas”. Por último, Kymlicka (op. cit.) plantea que no existe una fórmula única que pueda abordar todas las necesidades y aspiraciones de los diferentes grupos minoritarios: inmigrantes, grupos autóctonos, comunidades religiosas.

Diversidad cultural y grupos étnicos
Para aterrizar estos conceptos en el análisis de nuestro país y de la región, creí conveniente partir de la relación multiculturalismo y etnicidad, entendiendo por etnicidad no lo que aporta Kymlicka sino Gerd Baumann (op. cit.: 33): “La etnicidad implica una serie de raíces: de dónde provengo, qué es lo que me hace ser lo que soy, en una palabra, la identidad natural”; ya que México está conformado por una diversidad importante de grupos indígenas. Esto no significa que no haya otros grupos minoritarios que demandan el reconocimiento de sus derechos, pero la situación en estos últimos años ha merecido la atención de los grupos indígenas, sobre todo a partir de 1994, fecha del levantamiento insurgente en Chiapas.

En ese sentido, es importante realizar un análisis del concepto de etnicidad o grupo étnico. Si bien Gerard Baumann (ibid.: 45) da una definición en el sentido antes citado, más adelante polemiza respecto a este concepto, y hace una comparación entre los términos de etnia y nación, y encuentra que ambos conceptos son definidos a partir de elementos comunes como:

• Basado en la descendencia
• A menudo reconocible por el aspecto
• Comparte rasgos culturales
• Se dice que se adquiere por el nacimiento
• Forma una comunidad de destino y una forma de organización política.

Por otra parte, Kymlicka establece dos criterios para hablar de diversidad cultural; por una parte, los estados multinaciones:

Una fuente de diversidad cultural es la coexistencia, dentro de un determinado Estado, de más de una nación, donde “nación” significa una comunidad histórica, más o menos completa institucionalmente, que ocupa un territorio o una tierra natal determinada y que comparte una lengua y una cultura diferenciadas. La noción de “nación”, en este sentido sociológico, está estrechamente relacionada con la idea de “pueblo” o “cultura” (p. 28).

Y, por otra, los estados poliétnicos:

La segunda fuente de pluralismo cultural es la inmigración. Un país manifestará pluralismo cultural si acepta como inmigrantes a un gran número de individuos y familias de otras culturas y les permite mantener algunas de sus particularidades étnicas (p. 29).

Como se ve, cada autor utiliza una terminología común (etnicidad) para re-ferirse a problemas distintos. Desde esta conceptualización, nuestro país sería post-étnico, superétnico, poliétnico y multinacional:

…la nación es postétnica, en tanto que niega la importancia de viejas diferencias étnicas y las retrata como una cuestión de impreciso y distante préstamo del pasado; y también es superétnica, en tanto que representa a la nación como una nueva y más elevada forma de etnia (Baumann: 44).

Sin embargo, hay diferencias notables. Cuando Baumann habla de una nación postétnica se refiere a un grupo impreciso de grupos que han pasado a formar parte de una nación, como sucede con Puerto Rico, Alaska, pero también los negros, los hispanos y otros, que si bien siguen conservando sus rasgos culturales han accedido a otro idioma superior que los integra “en beneficio del capitalismo”. El autor no distingue entre procesos de colonización (Puerto Rico, Nuevo México, Alaska) y procesos de inmigración (coreanos, judíos, hispanos); por otra parte, habla de las características de la composición nacional de los Estados Unidos, que se han reconocido a sí mismos como un país diverso a pesar de la falta de reconocimiento de lo que Kymlicka llama cultura societal. En el caso de nuestro país hubo, en el proceso descolonización, un mestizaje que no existió en Norteamérica y también un mestizaje cultural que creó una nueva cultura. México es un producto de ese mestizaje cultural. Ahora bien, este proceso de mestizaje marca una diferencia muy grande respecto a nuestro vecino país. La diversidad cultural en EE.UU. habla de la poca tolerancia que existe hacia las otras culturas, pues rechaza una cultura societal diversa; es decir, una “cultura que proporciona a sus miembros unas formas de vida significativas a través de todo el abanico de actividades humanas, incluyendo la vida social, educativa, religiosa, recreativa y económica” (Kymlicka: 112). En el caso de nuestro país lo que hubo fue un proceso de integración, más que diversificación, pero también se dio un proceso de marginación cultural. Si recurrimos a la historia podemos decir que antes del acceso al poder de los mestizos, lo que existía era una lucha por el reconocimiento de los derechos indígenas emprendida por las órdenes religiosas. Cuando los liberales del siglo XIX llegaron al poder, negaron y acabaron con esa visión indigenista que existía. Nuestro país, por tanto, es un grupo postétnico, en el sentido de que impuso una visión cultural y esa nueva visión cultural dejó completamente marginados a los grupos étnicos existentes. Por otra parte, no pueden equipararse los procesos de inmigración que ha tenido Estados Unidos con los grupos indígenas que ya estaban asentados en el territorio mexicano pero que no estaban constituidos como nación.

Según Kymlicka, los estados multinacionales son aquellos que están conformados por procesos voluntarios o involuntarios de incorporación:

La incorporación de diferentes naciones en un solo Estado puede ser involuntaria; ejemplos de ello son la invasión y conquista de una 10 Octubre-Diciembre 2002

Comunidad cultural por otra o la cesión de la comunidad de una potencia imperial a otra, o el caso en que el suelo patrio es invadido por gentes dispuestas a colonizar dicha comunidad. No obstante, la formación de un Estado multinacional también puede darse voluntariamente, como sucede cuando culturas diferentes convienen en formar una federación para su beneficio mutuo (p. 26).

En ese caso Estados Unidos sería al mismo tiempo multinacional y poliétnico. En el caso de los grupos multinacionales, menciona como característica relevante su decisión y su lucha por la autonomía. Este autor se refiere a Canadá y a la población anglófona y francófona que reside en el territorio, además de los grupos indígenas aborígenes. Si pensamos en México, podemos decir que es un país multinacional, pero también encontramos diferencias. Podemos decir que en México hubo dos procesos de colonización, por una parte el de los españoles y, por otra, el de los criollos o mexicanos. La primera tuvo una política más plural en el sentido de tolerancia y comprensión (por algunos sectores) de la visión indígena. La segunda colonización ha sido más intolerante porque ha desechado y ha impedido el acceso de los indígenas a la cultura. Se puede decir, con toda razón, que la segunda no es un proceso de colonización sino la formación de un Estado-nación, pero, ¿cómo se llevó a cabo sino a partir del despojo de los grupos indígenas? Y, por otra parte, ¿qué es la colonización sino el despojo?

Ahora bien, si planteamos el problema de los indígenas de Jalisco, todavía los conceptos aparecen más confusos. En Jalisco existen dos grupos indígenas mayoritarios, los nahuas y los huicholes. Ambos grupos indígenas son muy distintos entre sí. Los nahuas han perdido sus tradiciones y costumbres, de tal suerte que actualmente sólo una minoría habla el nahua, e incluso ante las campañas recientes para rescatar esta lengua, los nahuas han preferido que se les enseñe el idioma inglés por las oportunidades que éste ofrece (Basulto Medina, 2002). En contraposición, los huicholes son una comunidad que ha rescatado y ha puesto énfasis en la conservación de sus costumbres y sus tradiciones. Ahora bien, los problemas que enfrentan los nahuas son la discriminación hacia la mujer: “Existe, además, la percepción de que la mujer no debe estudiar en el nivel superior, ya que su futuro ya está definido y que para cambiar pañales no necesitan estudiar” (Proyecto de formación en valores con niños indígenas, 2001). Si planteamos el problema de la mujer en los grupos indígenas, entonces el término multinacional o diversidad étnica es insuficiente para plantear los problemas reales. Además de ser los nahuas un grupo cultural minoritario, éste genera otro subgrupo menos que minoritario, que son las mujeres y sus derechos. Podemos decir entonces que no es suficiente hablar de etnicidad sino también de minorías civiles, aunque en este caso la minoría civil no sea minoría civil sino minoría indígena. Otro problema, por ejemplo, es el caso de los grupos migrantes que vienen a trabajar al estado de Jalisco, se trata “de familias rurales que en sus lugares de origen no poseen las condiciones económicas y sociales que garanticen una vida digna” (ibid.: 6). La mayor parte de estos grupos migrantes provienen de estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, entre otros (Basulto, op. cit.).

El mayor conflicto que han enfrentado las autoridades para emprender programas que redunden en el beneficio de estas comunidades, ha sido su poca tolerancia para trabajar y comprender a los otros grupos indígenas, de tal suerte que se hace necesario trabajar en forma separada con el consiguiente derroche de recursos (ibid.). Si analizamos este punto podemos todavía ver que la cultura del multiculturalismo no es sólo un atributo del Estado para reconocer a los grupos minoritarios y sus derechos, sino también de los propios grupos minoritarios para comprender a otros grupos indígenas. En el caso de los huicholes, por ejemplo, éstos no están de acuerdo con los nahuas porque estos últimos han perdido sus tradiciones y su cultura, lo que los vuelve intolerantes respecto a sus propios vecinos (ibid.).

Podemos decir, entonces, que el término de Kymlicka de estado multinacional y la diversidad étnica de Baumann son insuficientes para dar una explicación de los fenómenos de exclusión minoritaria pues, como hemos visto, estos conceptos no son fijos sino que su característica es la “elasticidad”. Los grupos minoritarios generan a su vez otros subgrupos y otras culturas de marginación social que hacen imposible definir de manera exacta y definitiva al multiculturalismo. Considero que el multiculturalismo debe ser estudiado en los mismos términos en los cuales Michael Foucault estudió el poder; es decir, entendiendo que el poder no es un atributo único del Estado sino un atributo distribuido socialmente, el poder se hace real en cualquier espacio: la familia, la escuela, la calle, etcétera. Los estudios actuales reconocen al Estado como agente estructural al estilo marxista pero el acercamiento microfísico nos permite entender el multiculturalismo como una complejidad social que está muy lejos de tener una solución.

Bibliografía
BASULTO MEDINA, Arturo, Entrevista, Guadalajara, 12 de enero, 2002.
BAUMANN, Gerd, El enigma multicultural, Paidós, Barcelona, 2001.
DIF, Proyecto de formación en valores con niñas indígenas en el estado de Jalisco (manuscrito), Guadalajara, 2000.
GUTMAN, Amy, El multiculturalismo y “la política del reconocimiento”, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.
JORDÁN, José Antonio, La escuela multicultural. Un reto para el profesorado, Paidós, México, 1999.
KYMLICKA,Will, Ciudadanía multicultural, Pai-dós, Barcelona. 1996.
SARTORI, Giovanni, La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Taurus, México, 2001.
VILLORO, Luis, “Igualdad y diferencia: un dilema político”, en Básica, Revista de la escuela y del maestro. Fundación SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano, Año II, noviembre-diciembre, México, 1995.

Autor: Siria Padilla Partida
Fuente: Revista Educar del Estado de Jalisco.

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