Extremismo de los políticamente correctos

Para tener una idea del nivel de extremismo al que han llegado los progres, el Tribunal Constitucional Español emitió un decreto según el cual la negación del Holocausto no es un delito, sino una opinión. Bajo ese lineamiento, la Guerra Civil Española no existió, porque a mí no me da la gana. Es mi opinión.

La corrección política sigue arremetiendo con fuerza en la cultura occidental, tergiversando términos para definir sus desvaríos intelectuales y limitando el derecho a la libre expresión, acusando a quienes no comparten su incultura, de fóbicos, racistas, extremistas o intolerantes, cuando en realidad los fanáticos intolerantes son ellos.  Decir “homosexual” es casi mala palabra, hay que referirse a los “gay” que significa “divertido”. La condición, preferencia o desviación sexual de una persona no tiene nada que ver con ser divertido o no, porque divertidos también son los niños. ¿Los niños son gay?

Si alguien se refiere a los homosexuales como homosexuales puede ser considerado homofóbico, nadie tiene derecho a simplemente dar una opinión utilizando los términos correctos del idioma. El negro ya no es un color, es una herencia geográfica denominada “afroamericana”. ¿Qué son entonces los negros haitianos o los africanos blancos?  Para compensar criterios con los negros que no gustan de llamarse negros, los blancos son denominados caucásicos, aunque 90 por ciento de los blancos no sepan dónde queda el Cáucaso. Los mestizos son “hispanos” o “latinos”, algo que no tiene nada que ver con el color de su piel, porque hispanos y latinos hay blancos, negros, amarillos y de todos los tonos. La definición racial no es usada por los políticamente correctos porque la consideran ofensiva, usan un término geográfico para designar un color.

Fuente: diariodeamerica.com