América Latina: El nacionalismo oligárquico

En América Latina diferenciaría la presencia de dos grandes modelos de nacionalismo que han cruzado la historia desde la “Independencia”. Uno ha sido el modelo que denominaría como de nacionalismo oligárquico, que ha establecido las pautas de una hegemonía construida desde arriba. El otro es el modelo que ha pugnado por construir una contra-hegemonía desde abajo, que denominaría como nacionalismo popular.

Ambos modelos han venido disputando el significado de la nación, adquiriendo esta disputa particularidades según los países, con traslapes de contenidos y, en algunas coyunturas, con exitosas redefiniciones de los proyectos nacionales impulsados desde abajo.

Se impulsó partiendo de los intereses, valores y la cosmovisión de las oligarquías criollas de origen colonial. En su esencia, se ha reproducido históricamente gracias a la constante actitud de remozamiento oligárquico asumida por sus herederas históricas, las burguesías o protoburguesías subordinadas al capital extranjero. Este modelo de nacionalismo ha adoptado históricamente los rasgos siguientes:

1) Ha estado sellado por esa dualidad genética de las oligarquías criollas, que señalara la agudeza observadora de Humbolt, y que para el caso centroamericano analizara brillantemente Severo Martínez Pelaez. Por una parte, la necesidad que tenían las elites criollas de establecer diferencias frente a los españoles peninsulares para darle legitimidad a las luchas por la independencia. De donde se crean mitos como: la visión heroica de la conquista, el mito de la riqueza americana, la visión paradisíaca (la arcadia americana). Por otra parte y en contraste con la anterior, la necesidad de afirmarse un origen racial y cultural europeo, como valor de superioridad heredado de la colonia, frente a las clases sociales dominadas con orígenes indígenas, africanos y mestizos.

Fuente: elnuevodiario.com.ni