La mayoría antirracista alcanza a su mayoridad

A comienzos de julio de 2007 la Suprema Corte de la nación, en una acción atrevida, contravino a los fundamentos legales de Brown v. the Board of Education. En un fallo de cinco a cuatro, la mayoría republicana en la Corte rechazó planes para la desegregación racial de distritos escolares en Louisville, Kentucky y Seattle, Washington.

(DT, AGENCIAS) El fallo fue visto como una senda victoria de la ultraderecha neoconservadora en sus esfuerzos por deshacer los avances logrados por derechos civiles en la década de los 1960. Comentó Sharon Brown, abogada encargada de la ultraderechista Fundación Legal del Pacífico al New York Times, “Estas son las decisiones más importantes sobre el uso de raza desde Brown v. Board of Education… Con estos fallos, se estima que unos mil distritos escolares por todo el país que mandan un mensaje equivocado a los niños sobre cuestiones de raza van a tener que dejar de hacerlo.”

Hace apenas un año, los votantes en Michigan y Nevada habían optado por prohibirles a las universidades estatales la utilización de raza como criterio para admisiones. Armado con el fallo de la Suprema Corte e impulsado por iniciativas electorales, esperaban los que se oponen a la igualdad dar la chispa a un nuevo movimiento social. En efecto, con las ondas radiales inundadas por el odio venenoso de personajes como Don Imus, Paris Hilton, Bruce Richards y más recientemente el geneticista James Watson, el racismo parecía estar conquistando nuevo terreno en la discusión pública y privada, eso sin ni siquiera hablar de la política oficial.

Aunque parezcan significantes, estos referendos y fallos judiciales ahora parecen haber sido nada más que los últimos suspiros de una ola republicana ya desgastada y moribunda. En esas mismas elecciones de medio término, los votantes, enfadados por la guerra en Irak, espantados por las amenazas de privatizar al Seguro Social y alarmados por la supresión del sufragio Afronorteamericanos en las elecciones presidenciales de 2004, dieron una paliza contundente al extremismo republicano.

Fuente: politicalaffairs.net