Pueblo ignorado del Tajín

En tanto los hombres y las mujeres Totonacos se la pasan de jornaleros, o haciendo trámites en interminables oficinas para pedir préstamos y hacer gestiones agrarias; la familia crea artesanías que luego traen, y nos venden, o las compran de mayoreo; se emplean o autoemplean, danzan, cantan, tocan, igual que los mestizos, pero no es lo mismo…

Los primeros en llegar provienen de Puebla, para el Domingo de Ramos, complicadas artesanías que pesan lo que el viento, circulan en torno a las iglesias. Luego se van orillando al Tajín, que ahora, como hace ya siete años, está lleno de gente y oportunidades para vender las mercancías que trabajaron por meses y colocan a los paseantes y turistas. Manos trabajadoras de la cestería, transforman tiras de paja, yerbas, palmas, plástico en bolsas, juguetes, recipientes para tortillas y costura, adornos, tapetes y petates.

Meses atrás comenzó también la elaboración de ropa en manta de algodón principalmente blanca. Muchos han traído de Oaxaca en donde la venden por mayoreo, otros bajan de Cuetzalan, Sierra de Puebla, y otros tienen piezas creadas por manos de GuatemalaBolivia y Perú. Las distribuidores traen ropa de Guadalajara con otros diseños, pero entre todos, se distingue por precios y trabajos, los de cada cultura.

Fuente: elmercuriodigital.es