Racismo en Estados Unidos

El 17 de octubre de 1968, los atletas afroestadunidenses Tommie Smith y John Carlos subieron al podio tras haber conseguido el oro y el bronce, respectivamente, en la prueba de los 200 metros de los Juegos Olímpicos de México y levantaron sus puños, envueltos en guantes negros, en protesta por la discriminación racial que imperaba en Estados Unidos.

Esa manifestación les valió a ambos atletas el ser expulsados del certamen por el Comité Olímpico Internacional (COI), en un acto que contravino el principio de hermandad que supuestamente subyace en esas competencias y que reflejó además incongruencia por parte del organismo, que tres décadas antes, durante los Juegos de Berlín rehusó sancionar a los atletas alemanes que desfilaban haciendo el saludo nazi. Para colmo de males, a su regreso a Estados Unidos, los corredores suspendidos fueron relegados a la marginalidad, el desempleo y el escarnio social.

Para poner las cosas en perspectiva, debe recordarse que por esos años la nación vecina vivía tiempos convulsionados, marcados principalmente por la estela del Movimiento de los Derechos Civiles, en protesta por la situación de inequidad y segregación en que vivían los afroestadunidenses, y el asesinato –el 4 de abril de 1968– de Martin Luther King, máximo líder de ese sector de la población.

Fuente: jornada.unam.mx