Transformar la supervivencia en resistencia: estudio sobre migración

Durante la preparación de este panel nos dijeron que debíamos centrarnos en cuestiones de visión y estrategia. Esto hizo que me diera cuenta de las pocas ocasiones que tenemos para soñar. El capitalismo neoliberal, la ineludible lógica del Mercado, todo parece tan “obvio”, tan “natural” que ahoga nuestra rejuvenecedora capacidad humana para imaginar. Es imaginación lo que necesitamos para nuestra re-visión del mundo. Intentémoslo.

Tratemos de imaginar un mundo donde nadie se ve forzado a desplazarse por culpa de la pobreza, la exclusión social, el odio racial o religioso, la injusticia o la degradación ambiental. Imaginemos un mundo donde todos aquellos que quieren desplazarse para experimentar nuevas formas de vida, para encontrar amigos y parientes, para realizarse participando en la vida con otras comunidades, pueden hacerlo. Este es un mundo sin controles de inmigración ni fronteras que limitan la movilidad de la gente. Pero la migración (forzada o voluntaria) no es un fenómeno aislado. Es sólo una de una serie de conexiones interligadas entre dos o más espacios relacionados con los ámbitos político, económico y sociocultural. Este mundo sin controles de inmigración será por tanto, con toda seguridad, un mundo de igualdad económica y justicia social donde todos tienen un salario mínimo vital, donde el trabajo reproductivo de hacer crecer individuos y comunidades no se considera un trabajo productivo de segunda categoría, donde el medio ambiente no es destruido.

Este mundo imaginario es tan diferente cualitativamente que imaginar cómo llegar a él desde donde estamos ahora, es quizá aún más difícil que vislumbrar su imagen. Pero al tomar conciencia de este abismo podemos ignorar nuestras fuerzas con mucha facilidad. Mientras el capital tiene destellantes edificios, Hiltons, centros financieros con aire acondicionado en el corazón del Sur, los trabajadores tenemos gente, redes de contacto, el sur global por todos lados, desde las afueras al corazón de las ciudades, abrillantando puertas, barriendo calles, planchando camisas, haciendo bocadillos. Y en sectores clave: agricultura, construcción y trabajo doméstico. Con frecuencia, estas personas tienen grandes experiencias, por supuesto un reconocimiento del poder del estado, nuevas perspectivas y nuevas formas de organización. Traen consigo contactos internacionales ya listos. La migración es un poderoso agente de cambio.

Evidentemente la gente no se desplaza para infiltrarse en las bases del poder capitalista. Algunos se desplazan para sobrevivir porque no pueden satisfacer sus necesidades básicas o a causa de guerras represivas y otros se desplazan para mejorar sus vidas y las de sus familias – para poder dar una educación a sus hijos, por ejemplo. Y no olvidemos que hay un mercado para su trabajo, explotable, de bajo coste y desechable. Para nosotros existen dos cuestiones: a) ¿cómo hacer que la búsqueda de la supervivencia y mejora individual y familiar se convierta en una acción política masiva, en un acto de resistencia? y b) ¿cómo elaborar nuevas alternativas a partir de la resistencia?

Para ayudarnos en la discusión de estas cuestiones voy a utilizar nuestras experiencias de organización de empleados domésticos inmigrantes en Londres. Desde 1987 existe una organización con sede en Londres de empleados domésticos inmigrantes. Llamada primero Waling Waling, ahora United Workers’ Association (Asociación de Trabajadores Unidos), tiene alrededor de 4,000 miembros de 30 nacionalidades diferentes, desde Tanzania a Perú. En 1989 se dividió en dos, la organización de los trabajadores, y la organización de los que la apoyan, Kalayaan. Hasta que ganamos nuestra campaña por un estatus de inmigración independiente para los empleados domésticos en casas particulares, prácticamente todos los trabajadores estaban indocumentados. Se alega que es extremadamente difícil organizar a inmigrantes indocumentados, así como a trabajadores de casas particulares, pero nuestra experiencia nos dice que si las personas necesitan organizarse, y si esto se hace de una forma creativa, respondiendo a las experiencias diarias de la gente y a sus limitaciones prácticas, entonces, puede hacerse. Además, una vez ganada nuestra campaña, nuestra forma de asociación ha cambiado. Muchos tienen prioridades diferentes y nuevas necesidades. Hemos aprendido lo importante que es reconocer y respetar esto, el que para algunas personas el ganar la campaña marcara un tipo diferente de compromiso con la organización. Es importante reconocer que no todo el mundo quiere o puede ser activista político veinticuatro horas siete días a la semana, y que todos tenemos capacidades y formas de compromiso social y político diferentes.

Transformar la supervivencia en resistencia…..

Waling Waling se constituyó cuando el CFMW (siglas en inglés para Comisión de los Trabajadores Inmigrantes Filipinos) reconoció unos parámetros comunes entre las personas que utilizaban sus servicios: habían entrado en el Reino Unido con personas ricas que les iban a emplear, se les había dado o bien un visado turista o tenían el nombre de la persona que les daba el empleo estampado en su pasaporte y pasaron a ser “ilegales” cuando, habiendo sido objeto de abusos, o por falta de pago de sus salarios, se vieron obligados a dejar a quien les había empleado. Cuando este grupo de trabajadores indocumentados llegó -sólo 14 en total al principio-, quedó claro que simplemente el hecho de estar juntos, en un lugar seguro, con personas que compartían experiencias similares, era beneficioso. Era una oportunidad de ser “normal”, de abrirse a los demás y de no tener miedo [1]. Era evidente que las personas necesitaban ayuda y servicios y que una de las causas esenciales de sus dificultades era el estatuto de inmigración. Éste fue, entonces, un asunto que podía servir para unir y movilizar a las personas. Así, la decisión se tomó con el objetivo de ofrecer servicios dentro del contexto de la acción política y la organización. Empezamos a hacer campaña por un cambio en la legislación sobre inmigración, que ataba a los empleados domésticos a la persona que les empleaba, y a pedir la regularización de todos los que habían entrado con el viejo sistema y perdieron sus papeles. Este objetivo era limitado – en efecto, si lo contrastamos con la gran imagen que he dibujado antes, pero fue posible concretizarlo. Además, no era sólo la posibilidad de regularización lo que beneficiaba a los inmigrantes sino también la participación en el proceso que conducía a provocar un cambio. Me gustaría ofrecer esto como uno de los tramos que hemos aprendido del espacio a recorrer desde la supervivencia a la resistencia: el planteamiento de objetivos alcanzables que vayan a dar beneficios concretos a las personas.

No va a ser ninguna novedad para nadie apuntar que la acción colectiva y la organización son también clave, pero reconocer la diversidad y la diferencia manteniendo la unidad, es una batalla constante. El hecho de llegar juntos como empleados domésticos indocumentados y no como inmigrantes organizados en torno a un país de origen fue, al menos en Reino Unido, una situación nueva. Pero, aunque identificar este punto en común fue crucial, este grupo de trabajadores, como cualquier otro, no es un grupo homogéneo. Los miembros proceden de diferentes clases sociales, diferentes afiliaciones religiosas, diferentes educaciones. Mientras algunos han llegado a través de un país tercero y han tomado la decisión de ser inmigrantes internacionales, otros han llegado con las personas que les iban a emplear, directamente de sus países de origen y la migración internacional no ha sido una elección propia. Y ya que hablamos sobre diferencias no olvidemos que los hombres trabajan también como empleados domésticos. No sólo había personas de diferentes nacionalidades sino también de diferentes etnias- Cingaleses, Tamiles y Musulmanes de Sri Lanka, por ejemplo. Es fácil reproducir estructuras de privilegios relativos, en especial debido a que estas estructuras funcionan dentro de un contexto más amplio. Por lo tanto, es más fácil para las personas de piel clara, no musulmanas, que hablen inglés encontrar trabajo que, pongamos por caso, los africanos negros. Así, algunas personas están en mejor posición para negociar ligeras mejoras en las condiciones de trabajo, de manera que les es más fácil asistir a reuniones y ser más activos en las organizaciones. Los estereotipos negativos, la atribución de cualidades personales al color de la piel, nacionalidad, zona, y así sucesivamente, funciona no sólo para dividir a los trabajadores nativos de los inmigrantes sino para dividir a los inmigrantes entre ellos. Romper esas barreras, tratar de construir un nuevo paradigma, es también resistencia. Hemos encontrado en el teatro un instrumento eficaz para esto, puede ayudar a superar diferencias lingüísticas y permitir la exploración de diferencias y la ruptura de estereotipos. Esperamos poder utilizar el teatro con más amplitud en nuestra organización, especialmente ahora que algunos de los trabajadores se han preparado como monitores de teatro. Fundamentalmente puede hacer que la organización y la formación sean algo divertido. Asha, de la India, cuenta que hasta donde le alcanza la memoria, siempre se recuerda trabajando, y que el teatro fue su primera oportunidad de jugar. ¡Qué bien lo pasó! Cuando las personas sólo tienen un día libre por semana -si llega-, tenemos que aceptar que no quieran gastarlo en reuniones. Para transformar supervivencia en resistencia tenemos que ser creativos, animar a las personas a actuar y a soñar mientras se organizan. Queremos ser más innovadores -ahora estamos dando clases de natación y queremos probar con canto y dibujo.

Intercambiar informaciones, unirse a otras luchas, es también crucial para transformar supervivencia en resistencia. Nuestros miembros estuvieron presentes en las luchas de otros trabajadores del Reino Unido a través de su relación con la mano de obra organizada, concretamente con la Unión General de Trabajadores y la Unión de Trabajadores del Transporte (Transport and General Workers Union). Ambos apoyaban a miembros particulares -incluso la simple entrega de un carnet que podía constituir una forma oficial de identificación representaba una gran diferencia en la vida de las personas- y daban asesoramiento y apoyo laboral. El sindicato era también nuestra vía de entrada en la política formal, como presión y para hacer trabajo de campaña a alto nivel. El sindicato toleraba una actitud pragmática y esencialmente instrumental hacia las asociaciones con la intención, a largo plazo, de desarrollar colaboraciones y de reconocer la importancia de la acción colectiva. Apoyar a los miembros indocumentados fue un paso significativo para la Unión General de Trabajadores y la Unión de Trabajadores del Transporte -no muchos sindicatos en el Reino Unido, en ese momento, estaban dispuestos a trabajar con inmigrantes indocumentados.

Construcción de nuevas posibilidades

Pero ¿cómo pueden convertirse esas estrategias para transformar la supervivencia en resistencia, en algo más que simplemente reactivas? ¿Cómo se enfrentan a la construcción de nuevas posibilidades y no simplemente al rechazo del viejo reparto de condiciones?

Ganar la campaña nos forzó a negociar con el Estado y eso creó nuevos desafíos. No voy a entrar en las dificultades que tuvimos durante el proceso de regularización aunque aprendimos algunas duras e importantes lecciones que estaría dispuesta a compartir con quien esté interesado. Quiero destacar, sin embargo, para los activistas antiglobalización que no trabajan con inmigrantes y refugiados que, si nos centramos en la movilidad global del capital, existe una lógica en ver a los Estados como un baluarte de protección contra las fuerzas globalizadoras, pero si nos centramos en la movilidad global de los pobres del mundo, esa aproximación pasa a ser profundamente problemática y realmente susceptible de manipulación por parte de la extrema derecha y del fascismo. Id a las fronteras militarizadas para ver la cara del Estado, la alambrada de pinchos, las pistolas, los sistemas de espionaje y vigilancia de alta tecnología, los campos de detención. En algún lugar, dentro de los aeropuertos internacionales por los que muchos de nosotros pasamos, habrá habido personas encerradas en celdas en contra de su voluntad, listas para ser conducidas a la fuerza, por las fuerzas de seguridad del Estado, a los aviones. Sabiendo esto, negociar con las fuerzas del Estado puede parecer una traición, -quizá lo es-. No tiene mucho sentido, está claro, negociar con el Estado cómo alcanzar nuestra imagen de un mundo sin fronteras, pero como resultado de esta necesaria última fase de nuestra campaña, tenemos 4000 personas organizadas, antes indocumentadas, que tienen sus papeles, lo cual marca una importante diferencia en la vida de algunos de los más marginados.

Nuestras campañas actuales en el Reino Unido pretenden ilegalizar la tenencia del pasaporte de un trabajador por parte de la persona que lo emplea e ilegalizar el rechazo a contratar a un empleado doméstico por motivos de color. También estamos trabajando con otras organizaciones en diferentes países europeos para regularizar a los empleados domésticos y para que se les conceda un estatus de visa propio. Pero creemos que el trabajo que hemos hecho y continuamos haciendo en la construcción de nuevas formas de organización de la comunidad, con intención política, no es sólo instrumental con el fin de alcanzar ciertos objetivos específicos, sino una parte de la re-visión de nuestro mundo. Hacer que las personas se junten, explorar las fracturas que hay entre nosotros analizando dónde enmendar y dónde meter nuestras palancas, abre nuevas posibilidades.

1) Diez años después, esta organización de trabajadores indocumentados organizó una impresionante cena con baile en el Hilton de Londres. Una glamorosa reunión de cientos de personas en un hotel -qué fantástico acto de resistencia ya que todos ellos eran “ilegales”-

Título original: Turning suvival into resistance. A migration case study
Autor: Bridget Anderson
Origen: Znet en Español
Traducido por Alegría Beltrán y revisado por Alfred Sola