Discriminación se sufre en silencio

Dos adolescentes de origen boliviano que eran hostigadas por sus compañeros fueron sacadas del colegio por sus padres. La familia regresará a su país de origen para que las niñas puedan estudiar.

Cuando se habla de racismo, de discriminación étnica, los argentinos suelen pensar en lo que sucede en los Estados Unidos o en Sudáfrica. Pocos toman conciencia de que a la vuelta de la esquina se puede palpar el desprecio con que se mira y se trata al “coya” o al “bolita”. Los actos discriminatorios raciales abundan en nuestra provincia, pero -curiosamente- no se denuncian.

Un ejemplo de ello es lo que sucedió hace pocos días en un colegio de Lules, una localidad donde viven más de 2.000 personas de origen boliviano.

Fuente: lagaceta.com.ar