Mesías demócrata

Los liberales americanos están desconcertados. Cuando Barack Obama defendió a su viejo pastor y amigo, el reverendo Jeremiah Wright, los liberales saludaron su discurso como el más importante en la historia del país desde la Oración de Gettysburg de Lincoln.

Infortunadamente para ellos, el reverendo se entusiasmó con su inesperada popularidad, decidió aprovecharla y se lanzó en una frenética gira por los medios de comunicación que culminó en el Club Nacional de Prensa de Washington D.C.

En todas sus intervenciones, el Reverendo insistió en lo que siempre había dicho: que era lógico que Estados Unidos, siendo una nación terrorista, sufriera las represalias de sus víctimas. De ahí, lo justificado de los ataques del 9/11. Reiteró que ”el gobierno mintió al negar que hubiera inventado el virus del HIV como una forma de genocidio contra la gente de color”. En esas condiciones, explicó, era natural que Dios maldijera a Estados Unidos. Todo esto resultaba muy duro para la candidatura de Barack Obama. Pero faltaba lo fundamental.

Fuente: elnuevoherald.com