La inmigrafobia se oficializa

Cuando se pretende encontrar una explicación al rechazo que sufren las personas inmigrantes, normalmente se concluye en que se superponen dos problemas: el racismo (que se expresa en la discriminación por ser diferentes física y étnicamente) y la xenofobia (que conlleva el odio hacia la extranjera o extranjero). Hoy, sin embargo, es la mera condición de inmigrante la que empieza a determinar un rechazo mayor, provocando una suerte de real y visceral inmigrafobia.

La inmigrafobia puede definirse como el rechazo (acompañado del acoso) social o institucional a una persona o colectivo por razón de su origen, nacionalidad, idioma, situación económica de necesidad, color de piel, etnia, religión y diferencias de otra índole, englobadas en su condición de inmigrante; es decir, cuando se halla temporal o permanentemente establecida en un país que no es el suyo. Este rechazo se viene asentando cada vez más, por ejemplo, “el porcentaje de personas españolas que muestran actitudes hostiles hacia las personas inmigrantes se ha incrementado del 8 al 32% de 1997 a 2004 y de modo particularmente destacado desde el 2000. Asimismo, el 60% de la población parece asociar la inmigración con la delincuencia”.

La inmigrafobia se manifiesta groseramente o de forma sutil, dificultando su detección y denuncia. A diferencia del racismo o la xenofobia- que están definidos, identificados y prohibidos en leyes internacionales y nacionales-, la inmigrafobia se ve reflejada en la orientación de las políticas de gobierno. Y la reciente Directiva de Retorno aprobada por el Parlamento Europeo, termina por hacernos pensar que incluso se está oficializando, a pesar de que los discursos políticos gubernamentales digan lo contrario. Normas como ésta simplemente responden a la deficiente legislación en la materia y al aprovechamiento político de este rechazo a los inmigrantes. La prueba está en que las divergencias entre grupos políticamente antagónicos desaparecen cuando ambos han identificado al “enemigo común”: la persona inmigrante y su irregular situación.

Fuente: rnw.nl