Del color al racismo

A lo largo de nuestras vidas enfrentamos situaciones en las cuales se tiene qué decidir sobre algún tema en particular que involucra la apariencia de las personas, por ejemplo, su forma de vestir, su estatura, o forma de hablar, pero sobretodo, nos enfrentamos con experiencias donde el color de piel, viene a ser un factor determinante.

En los Estados Unidos de Norteamérica, donde la diversidad de culturas (multiculturalidad) se hace presente con mayor énfasis que en países como México, se puede apreciar bastante bien la presencia de extranjeros. Por ejemplo, el sur de California, desde donde dirijo estas palabras, la parte de Wilmington y de Long Beach (por citar un par de ejemplos), está llena de aquellos que vienen a realizar su “sueño americano”, países como Cambodya, China, India y desde luego México (entre otros), es de donde la gente emigra en búsqueda de mejores condiciones o aventura. Pero ¿qué pasa cuando la forma de vida de esos extranjeros se ve estropeada en cierto sentido por los residentes? Me refiero a los problemas que se generan al interior de Norteamérica a causa de “la invasión” que muchos norteamericanos ven diariamente.

Un ejemplo está en las escuelas, donde la mayor parte de los estudiantes son de nacionalidad distinta (al menos de parte de los padres) a la del gringo mismo. Veamos una institución de nivel medio superior, la Banning High School, donde de uno de los salones del noveno grado, que viene a ser el primer año de preparatoria en México, de 32 estudiantes: 2 son de ascendencia 100% norteamericana; 13 son afroamericanos; y unos 17, aproximadamente, son latinos (entre mexicanos, uruguayos, hondureños…).

Fuente: periodicoelsur.com