Con el dinero no hay racismo

Detectan las encuestas un considerable aumento de las actitudes racistas y xenófobas en España, pero en las cuestiones que realmente importan -como el dinero, por ejemplo-, los ciudadanos de la Península exhiben una tolerancia ejemplar. Lo mismo les da que los cuartos sean negros o amarillos, siempre que caigan en la bolsa.

Por poner un ejemplo, la reciente bonanza económica que ahora toca a su fin se edificó -literalmente- sobre el pilar de la construcción, negocio en el que la gente de este país demostró su absoluta carencia de prejuicios raciales en lo tocante a la moneda. Sospechan, en efecto, los vigilantes de Hacienda que el dinero negro, pudorosamente rebautizado como “B”, circuló con abundancia en muchos de los cientos de miles de transacciones llevadas a cabo durante los años de esplendor del ladrillo. Y acaso no les falte razón, si se tiene en cuenta que España llegó a acumular una cuarta parte del total de los billetes de 500 euros -o “bin ladens”- que circulaban por el territorio de la Unión Europea.

Menos prejuicioso todavía, el reino de Galicia añadió a las remesas de capital “B” que supuestamente se manejaban en la construcción, las de dinero de color (negro, por supuesto) que el histórico ramo de los contrabandistas introdujo y sigue introduciendo por la ventanilla de las rías.

Fuente: farodevigo.es