Racismo vs. mestizaje

ENTRE las definiciones del mestizaje, escojo la de “mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva”. Viene esto a cuento por unas lúcidas declaraciones del admirado escritor José Manuel Caballero Bonald, con ocasión de la clausura de un Congreso de Editores (El País, 22.6.08).

En ellas sostiene que ese mestizaje ha representado una aportación fundamental a la “génesis y expansión del español y que, además, supone una garantía para su espléndido porvenir”, agregando “que a los mil años de haber nacido, goza de una expansión espectacular”. Por ello, considera “un despropósito que se pretenda que todos los hispanohablantes obedezcan a los mismos preceptos léxicos y sintácticos, puesto que tampoco pertenecen a la misma geografía o historia”, para terminar advirtiendo que “debemos igualarnos en el respeto a una norma pan hispánica que, como una partitura, admite una variedad ilimitada de ejecuciones sin dejar de ser la misma”.

En mi doble condición de hispanoamericano y español, siento muy a fondo estas expresiones de Caballero Bonald, que enaltecen los esfuerzos de integración ética y simbólica, dentro del respeto a las formas autóctonas, de nuestros países con la vieja y querida España, cuya conquista en el XVI, cruenta y a veces salvaje, ha permitido, sin embargo, un cruzamiento ejemplar. Porque este mestizaje, tal como Caballero Bonald lo califica, representó “un paradigma histórico”, y más si se le compara con la conquista anglosajona de Norteamérica que “aniquiló a los propietarios de aquellas tierras”.

Fuente: diariodecadiz.e